Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

De aniversarios y regalos

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Celebrar un cumpleaños, es un suceso social.
Implica un tiempo especial dedicado a esperar personas con las que se desea pasar un rato agradable. Esto le implica al anfitrión, un despliegue de tiempo y elaboración de cosas para recibir. Quienes se acercan, pueden valorar esto y compartir con lo mejor de sí mismos, inclusive dedicarle un tiempo previo, a la búsqueda de algo “especial” para el agasajado, o vivirlo como un día cualquiera de reunión de amigos.
Visitar un amigo el día que cumple años, no es lo mismo que visitarlo un día cualquiera.
Hay gente que disfruta de recibir a sus amistades. Hay quienes quieren que pase desapercibido.
Los niños disfrutan ese día, ser agasajados, abrir regalos, y realmente “el regalo”, tiene que venir envuelto, porque de lo que más disfruta es de descubrir qué hay adentro del papel.
Hay personas, que prefieren ni recordar su día.
Puede que, durante algún cumpleaños, hayan vivido alguna situación displacentera, frustrante, y la fecha de su cumpleaños esté asociada inconscientemente a algo que buscan evadir.
Estas cosas pasan por situaciones que han quedado bloqueadas y no se recuerdan.
Los aniversarios, tienen diferente significado en cada persona.
Así como también se vive y celebran de diferente manera, los 15, 18, 30, 40, 50, 60, 70, 80 o 90…
Cada edad implica algo distinto y le significa diferente a varones y mujeres.
Siguen viviéndose de diferente forma el cambio de década en uno y otro género.
(por ejemplo, un varón puede tener como meta ser padre cuando quiera, y una mujer que quiera ser madre, se verá limitada.)
Los cumpleaños son fechas movilizantes, algunos se transitan como crisis, algunas más reflexivas que otras, donde lo mejor, será que la crisis, desencadenara un mirar profundo y la toma de decisiones y no quedarse en la angustia o el lamento. De lo que pasó, no pasó, se hizo o no se hizo.
LOS REGALOS
El regalo, es una muestra de afecto, implica un tiempo previo que se busca y se piensa en el homenajeado.
Hay quien padece al tener que elegir algo para alguien (ya sea porque ese alguien, nunca se muestra agradecido o alegre por la elección del otro)
A veces, se “supone” que ese otro “lo tiene todo”…
Hay quien regala por agradecimiento.
Como también lo hace como forma de deslumbrar o conquistar a otro.
Los regalos del alma, generalmente y sacando el costo material que pueda tener, pasa por la conexión entre quien da y quien recibe.
Los regalos tienen el significado que le da el que obsequia y otro significado que da quien recibe.
Hay regalos que se hacen para toda la vida.
Otros para la ocasión.
Otros que se hacen por compromiso.
Otros con intención.
¿Recuerda usted, algún presente que le haya conmovido?
¿Y alguno que le haya enojado?
Hay de todo, hay quienes a la hora de regalar, piensan en lo que le gustaría para sí.
Otros buscan lo que entienden le podría gustar o servir al homenajeado.
Hay quienes solo buscan llegar con algo en la mano, otros, que no pueden “dar”, nada.
El que recibe: hay quienes no esperan nada, solo la presencia del otro les llena el corazón. Pero también están quienes esperan una atención, y no reciben nada, o lo peor, reciben algo que no les gusta y no lo pueden disimula.
A la hora de regalar, lo mejor sería pensar en el otro. Y más allá que uno vea al otro como que todo lo tiene, nunca se “tiene todo”. Siempre hay presentes diferentes, novedosos.
El regalar es una pauta social. Significa para la mayoría un placer en el dar; y también debería sentirse al recibir.
Al obsequiar o ser obsequiado, se pone en juego la emocionalidad de cada una de las partes. La sensibilidad de cada persona está en juego. Es un gesto, que como un iceberg, solo se ve lo que está fuera del agua, pero dentro, envuelve algo de una magnitud oculta…y puede ser un gigante.
*Especialista en Psicoterapia Vincular