Viernes 16 de abril, 2021
  • 8 am

Cambiar para no repetir el pasado

Rodrigo Goñi
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Rodrigo Goñi

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Por el Cr. Rodrigo Goñi
Como integrante de un partido que quiere gobernar Salto con criterios diferentes a como se lo ha hecho en las últimas administraciones, no podemos pasar por alto que el ex intendente Coutinho manifieste que en su administración se invirtieron “más de 100 millones de dólares en obras reales, miles de kilómetros en bitumen y cordón cuneta, iluminación de avenidas, centro y barrios enteros” y sigue con un detalle de obras realizadas como si todo ello determinara la excelencia de su gestión, amén de aprovechar y tomar como propia la inversión privada en distintos emprendimientos en los que la intendencia, más allá de el recibimiento con honores, poco y nada hizo.
Porque yendo a la realidad, hay que decir que el estado en que Salto quedó al fin de su administración fue deplorable, porque toda esa inversión, que fue cierta, no permitió mantener lo que ya estaba hecho, y porque en definitiva, tampoco lo que está haciendo la actual administración alcanza, y por cierto que está invirtiendo aún más que la anterior.
Y como es bueno fundar lo que se dice, digamos que de las rendiciones de cuentas municipales, Coutinho invirtió seiscientos cincuenta y seis millones de pesos por año, y Lima ha invertido ochocientos dieciséis millones por año, de manera que si Coutinho pretende sacar chapa por lo que invirtió, entonces ¿que puede pretender Lima?
Y reitero, son cifras ajustadas por inflación, de manera que realmente, Lima ha invertido un 25 % más que Coutinho. Ahora, ¿esto es bueno?, claro, ¿ha sido eficaz la inversión?, bueno, ya no tanto, ¿verdad?, es claro que el esfuerzo en calles y caminos rurales no está dando mayores resultados, sigue todo roto.
Lo que pasa que no es explicable sensatamente que Coutinho haya metido siete millones de dólares en la Manuel Oribe y que ésta durara lo que un lirio, esto requiere una explicación, porque es una fortuna tirada a la basura (en el mejor de los casos).
Porque en bacheo y mantenimiento de calles, Coutinho gastó 19 millones de dólares en sus cinco años, y entregó todo roto, pero resulta que Lima lleva gastado otros 28 millones de dólares en tres años, y tampoco se ve avances, la ciudad está deteriorada, sus calles son un verdadero desastre.
Porque en definitiva, lo que realmente está pasando, es que los impuestos que administra la intendencia, los están usando mal, perdiendo fortunas jugando a los hoteleros, o llevando adelante un clientelismo electorero, en donde el toma y daca entre el que administra la intendencia y la necesidad de tantos que necesitan un empleo, o gastando fortunas en medios de comunicación para tratar de demostrar que se hizo lo que no se hizo, se termina dejando fortunas que debieron ir a la inversión, al desarrollo, al bienestar de los salteños.
No pueden los últimos intendentes vanagloriarse de sus gestiones, fueron malas, ineficaces, dispendiosas y nos han condenado a vivir en el barro, en la piedra, en el pavimento roto.