Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

El exabrupto del canciller

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Por el Dr. Fulvio Gutiérrez

Las expresiones del Ministro de Relaciones Exteriores (Canciller) de nuestro país con respecto a una recomendación por razones de seguridad, realizada por el gobierno de los Estados Unidos a sus connacionales que viajen a Uruguay, rayan en la mala educación, en la falta de equilibrio para manejarse en el mundo diplomático, en su falta de ubicación en cuanto a sus posibilidades personales e institucionales, y en la falta de idoneidad para continuar ejerciendo dicho cargo.

Recordemos que la diplomacia es una profesión cuyo objetivo es representar y velar por los intereses de un Estado con relación a otros Estados u Organismos Internacionales. Ejercer el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores no es para cualquiera, y las expresiones de Nin Novoa lo muestran –precisamente- como un cualquiera.

Véase que la importancia de la práctica diplomática, radica en la versatilidad de las funciones que se desempeñan como representante de un Estado, donde se debe manejar con extrema delicadeza y mesura, tratando y buscando manejar información fidedigna, de minimizar las eventuales discrepancias que puedan surgir con otro Estado, y por ende, fomentando siempre las relaciones amistosas entre ellos.

Diario

No es la primera vez que el Canciller uruguayo comete un desaguisado verbal contra otros Estados. Recordemos las tristísimas declaraciones que realizó antes de las pasadas elecciones presidenciales en Brasil, cuando entrevistado por un canal de televisión, señaló que la situación “esta complicada”, y agregaba: “Esperemos que las encuestadoras le erren como le han venido errando en el último tiempo y que todo se resuelva dentro de la paz y la democracia”, dijo. Fue una abierta intromisión en la situación política del Brasil, atacando de antemano, a Jair Bolsonaro, uno de los candidatos en aquel momento, que en definitiva fue electo Presidente. Después, ni a él ni al Presidente Vázquez, “les dio el cuero” para concurrir a la ceremonia de trasmisión del mando, lo que forma parte de un elemental protocolo diplomático que tratándose de un país hermano, se debió cumplir.

Fue un exabrupto injustificado, es decir una palabra, frase o dicho que se da como una respuesta salida de tono, con brusquedad y enfado.

Días pasados, la embajada de Estados Unidos comunicó al gobierno uruguayo que la calificación en cuanto a la seguridad en el Uruguay, que estaba a nivel 1, había pasado a nivel 2, y que había instruido a quienes viajen a nuestro país, que debían tomar algunas precauciones. Esto llevó a Nin Novoa, a hacer lo que un Jefe de la Diplomacia uruguaya jamás debe hacer: enojarse. Menos aún demostrar su enojo con una tonta y cuestionable comunicación que pretendió ser una respuesta similar sobre la seguridad en los Estados Unidos.

Pero ahí no paró su enojo. Muy suelto de cuerpo y de lengua, afirmó que esta decisión del gobierno estadounidense está relacionada a las próximas elecciones en Uruguay, sugiriendo que estuvo motivada por el interés de que triunfe la oposición en las elecciones nacionales. Quien puso el tema en la interna política del Uruguay, fue Nin Novoa, no Estados Unidos. Una falta de tacto imperdonable.

Esto es grave. Muy grave a un nivel diplomático en el que se maneja el Canciller, aunque parece que todavía no se ha ubicado. Es el segundo exabrupto luego del dirigido contra Bolsonaro. Está claro que Nin Novoa no “calza” los puntos para seguir en su cargo. Su ineptitud es manifiesta y su ofensa a la oposición es imperdonable.

Es verdad que no hubo ninguna reacción del gobierno estadounidense, como no la hubo del brasilero en su oportunidad Pero tengan la seguridad de que esto no queda así, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil y el Departamento de Estado de Estados Unidos, se la guardaron bien guardada.

Ya vendrá el momento de responder. Cuando eso ocurra, a no quejarse. Solo recuerden a Nin Novoa.