Martes 19 de noviembre, 2019
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Cuentos chinos

Leonardo Vinci
Por

Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
Las zonas termales siempre fueron un gran atractivo. En la Argentina, eran ya conocidas desde la época precolombina con el nombre de Aguas del Sol. Desde hace siglos, los Incas, llegaban a las “aguas milagrosas” para disfrutar de un microclima único y darle energía termomineral a sus vidas. Los príncipes del Alto Perú decían que sus manantiales traían el fuego de la tierra y daban milagrosamente la salud al enfermo.
En nuestro Departamento las perforaciones en busca de petróleo permitieron descubrir fuentes de agua mineral a alta temperatura en Arapey en el año 1940 cuando el Instituto Geológico buscaba hidrocarburos a unos 80 kilómetros de la ciudad de Salto. Mi abuelo, inmigrante italiano, era zapatero del Batallón N° 6 de Caballería “Atanasildo Suárez”; mi padre actuó como maestro en la Escuela del lugar y mis tías vivieron durante años en esa zona, de manera que he escuchado un sinfín de historias del paraje. Don Armando Barbieri desde el Senado de la República defendió la municipalización de Arapey, ya que las autoridades nacionales pretendían edificar un Hotel en la órbita del Ministerio de Salud Pública. La Comuna abrió el camino de acceso, construyó la primer piscina cerrada, edificó numerosos bungalow, acordó con empresarios privados que invirtieron allí: Arapey creció.
En Salto, las Termas del Daymán, ubicadas a 10 km de la ciudad, brotaron en 1957 tras un fallido intento por hallar petróleo en las costas del río. La Curia donó entonces el predio principal al Municipio a fines de los sesenta.
Una vez recuperada la democracia, tanto Malaquina como la Junta Departamental se preocuparon por reentubar el pozo y fue entonces que hubo una gran transformación en el Barrio La Chinita gracias a numerosas inversiones; tiempo después se construyó el Parque Acuático de Acuamanía convirtiéndose en el primero a nivel termal en Sudamérica.
Este breve resumen de nuestras Termas nos da un panorama de cómo se fueron desarrollando estos centros, brindando cientos de fuentes de trabajo mientras que en Entre Ríos, no tenían certeza de contar con aguas termales.
La primera ciudad que encontró agua termal en el Litoral argentino fue Federación, frente a Villa Constitución.
Hemos leído que “En el año 1994 se realizó la perforación que cambió completamente el rumbo de Federación. Actualmente cuenta con uno de los centros termales más grandes de Sudamérica y la calidad de sus aguas la convierten en una excelente opción para el turismo. Junto a las termas, se ha desarrollado turísticamente la ciudad. Hoteles, restaurantes, comercios y numerosos establecimientos de servicios al turista.”
En el presente se ha dado una situación impensada hace algunos años: los argentinos ya no vienen como antes a Daymán o Arapey, sino que los salteños van a las Termas de Entre Ríos!
Hace pocos años, Diario EL PAIS informaba: “Ayer en “la Villa” -como se la conoce en Salto- los 2.762 pobladores de Constitución vivieron una fiesta. Sobre las 17 horas, el presidente de Ancap, Raúl Sendic, firmó con las autoridades del Municipio y de la Intendencia de Salto un documento por el que se acordó realizar el estudio de prefactibilidad de una perforación infrabasáltica para comenzar a proyectar un parque termal en la localidad, ubicada a unos 60 kilómetros de la capital salteña. En el acto de la plaza Joaquín Suárez de Constitución se congregaron unas 1.000 personas, muchas de ellas con banderas de Uruguay. Los presentes escucharon y vieron la firma del documento atentamente y, segundos después, aplaudieron y tiraron fuegos artificiales.”
El artículo finalizaba diciendo “La expectativa del regreso de la bonanza a Constitución, ahora con un centro termal, es muy grande entre los pobladores.”
La Villa todavía está esperando. Ya pasaron varios años y el agua termal,- como el poncho de Landriscina,- no aparece.
Lo cierto es que las autoridades del Frente Amplio se burlaron de la gente de Constitución.