Miércoles 1 de diciembre, 2021
  • 8 am

La realidad tras el humo

Rodrigo Goñi
Por

Rodrigo Goñi

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Por el Cr. Rodrigo Goñi
El Intendente Lima manifiesta defiende la política de empleo de su administración, basándose en que no hace designaciones directas desde 2017, y que cuenta con 1678 funcionarios, reduciéndolos desde los 1925 que heredó de la administración Coutinho.
Yo debo ser sincero y decir que lamentablemente los números que nos proporcionan las autoridades de turno son bastante inciertos, de manera que lo importante es referirnos a las rendiciones de cuentas, que son objetivas, están intervenidas por el Tribunal de Cuentas, y de las que surgen los siguientes números.
De nuevo la precisión que ya he hecho, los números contables que referiré están ajustados por la inflación, de manera que son comparables.
El gasto en el rubro 0 (personal municipal), ha evolucionado de la siguiente manera:
2014 1479 M$
2015 1404 M$
2016 1401 M$
2017 1480 M$
2018 1472 M$
Como se observa, no hay reducción de gasto en el rubro 0, en el 2018 se gasta lo mismo que en el 2014, de manera que el despido de 250 funcionarios municipales solo ha servido para beneficiar a los que quedaron y nada se volcó en beneficio del pueblo de Salto y del departamento.
Por otra parte, el ex Intendente Coutinho, habla del interior del interior, resaltando la inversión realizada en su administración en las localidades del interior de Salto, y entonces, de nuevo, volviendo a las rendiciones de cuentas, nos encontramos que en su administración, se invirtió anualmente, en las alcaldías, ocho millones de pesos, que puede considerarse mucho o poco, pero para comparar y tener una perspectiva de lo que significa esa cifra, digamos que el anterior intendente, Fonticiella, invirtió anualmente veintinueve millones de pesos, y que la actual de Lima, ha invertido, también anualmente, veintisiete millones de pesos, con lo cual resulta que el interior del interior de Coutinho, solo invertía menos de la tercera parte de lo que han invertido los otros intendentes.
Como se ve, con los números se puede jugar, y se puede hacerlos decir cualquier cosa, pero el análisis de catorce años de rendiciones de cuentas municipales pone en contexto la realidad de lo que ha ocurrido en Salto, y es que, más allá del humo y de la pirotecnia publicitaria (costosísima por cierto), lo que verdaderamente sabemos los salteños, es que nuestra ciudad y departamento, han caído, se han deteriorado, y la responsabilidad por el mal manejo de los recursos públicos es ineludible.do a que nos vuelva a pasar.