Viernes 15 de noviembre, 2019
  • 8 am

Pilar Sordo: “La educación pública sigue siendo mala y la privada es demasiado cognitivista”

Por Karina De Mattos.
En el marco de su gira por Uruguay llegó a Salto la conferencista, escritora y psicóloga chilena Pilar Sordo. Realizó una presentación en el Teatro Larrañaga basada en educación emocional y presentando detalles de su libro ”Educar para sentir”. En entrevista exclusiva con CAMBIO la profesional se refirió a la educación, el amor y los hijos.
-En su libro “Educar para sentir”, usted habla de la existencia de una generación de analfabetos emocionales ¿A qué se refiere con este término?
-Lo que pasa es que no es una generación. Es lo que ha pasado por siglos, yo creo que todos somos analfabetos emocionales. Y eso implica no tener ningún tipo de conocimiento acerca de las emociones y ningún tipo de conocimiento que implique poder expresarlas en forma sana y por lo tanto desde ahí se hace súper necesario reeducar en esto y alfabetizarnos. O sea, empezar a entender hacia dónde tenemos que ir y qué es lo que tenemos que aprender.
-¿Como podemos como padres ayudar a nuestros hijos?
-Fundamentalmente la mejor forma es con el testimonio. Lamentablemente no se puede enseñar si yo no lo hago, o sea si yo no me río a carcajadas es muy difícil que un niño aprenda a hacerlo. Si yo no lloro delante de mis hijos es muy poco probable que lo hagan conmigo, si yo no manifiesto en algún momento tener miedo tampoco lo van a decir. Se trata de entender un poco que la fortaleza tiene que ver con decir, no con aguantar, que es como se nos ha educado por los siglos de los siglos.
-Hoy en día muchos jóvenes sufren depresión y tendencias suicidas, ¿cómo deberíamos enfrentar esta problemática como sociedad?
-Yo creo que es un tema súper complejo y tiene que ver entre otras cosas con la falta de oportunidades, con adolescentes que se sienten súper solos que tienen papás que están solo trabajando y comprando cosas y que no cubren las necesidades de sus hijos en términos emocionales. Y tiene que ver seguramente también con las dificultades de decir lo que se siente dentro de la casa y la depresión tiene mucho que ver con no haber llorado cuando se tenía que llorar y no haber expresado lo que tenía que decirse digamos. Entonces creo que ahí hay modelos culturales que van apuntando a esta cultura del sufrimiento para la que nos educaron y que de alguna u otra forma lleva también a qué nos deprimimos más de lo necesario.
¿Por qué los matrimonios hoy en día duran poco tiempo?
-Eso creo que tiene una cosa negativa y otra positiva. La negativa es que nos está faltando paciencia, tenemos menos capacidad de aceptación y de tolerancia frente al otro. Estamos mirando una sociedad que es hedonista, que solo busca el placer y que de alguna manera no sabe como se hace para afrontar las dificultades. Creo que el concepto del amor también ha ido haciendo crisis, en términos de entender al amor unido al apego, al control y esas definiciones de alguna manera han empezado a cambiar afortunadamente. Y ahí es donde yo siento que por un lado hay algo positivo y es la valentía para terminar. Creo que para separarse hay que ser súper honesto, independientemente de la razón por la que sea y eso requiere algo de coraje y de valentía. Creo que antes en las generaciones previas se acomodaba en la mentira a la relación y en la deshonestidad mucho más fácil que hoy. Y me parece que eso es algo a rescatar.
-¿Qué visión tiene de la educación uruguaya?
-La educación de Uruguay no es muy distinta a la de América Latina. Creo que la educación pública sigue siendo mala y la privada sigue siendo demasiado cognitivista a mi juicio, donde solamente importa lo cognitivo, importa mucho más aprender inglés que ser buena persona. Y creo que eso es transversal a América Latina y Uruguay en eso funciona muy parecido. A mi juicio a ustedes les ayuda algo que solo tienen los uruguayos, que es una calma para enfrentar las situaciones y para ponerse a conversar que es difícil de encontrar en otros países. Esa mesura que tienen, son calmos, caminan más lento, hablan más lento, a mi me parece maravilloso porque educan en el silencio y en el disfrutar de otras cosas que por ahí la rapidez y la locura de otros países no te lo permite.