Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

Ni pelados ni con peluca

Andrés Merino
Por

Andrés Merino

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Por Andrés Merino
En 1966 el capocómico Roberto Barry hacía en sus presentaciones chistes de todo tipo. Cómo él mismo describía, su repertorio repasaba el humor blanco, chistes de “salón”, sin contenido grotesco; humor negro, que intenta exorcisar a la muerte a la cual todos queremos ver lo más lejos posible; humor verde, que era su fuerte y que hoy parece sacado de Disneylandia; humor racista, referido la raza negra, judía,etc., Y yendo más allá chistes dedicados a gallegos, religiosos (de curas y monjas), de homosexuales, que hacían las delicias de los auditorios que seguían a Barry.
El artista era afín al Partido Comunista, y en esos tiempos ni se le cruzaba por la mente que su estilo y contenido se daría de patadas, décadas después, con la “Agenda de Derechos”, gran fachada captadora de votos, desarrollada por el Frente Amplio.
Llamo fachada a esa gran falacia organizada desde el partido de gobierno que no busca otra cosa que llegar a todos los rincones y minorías electorales del Uruguay. El Comunismo y sus aliados, en los países en que se ha entronizado, se ha caracterizado precisamente por perseguir minorías; y si no me creen veraz, consulten a cualquier cubano cómo la comunidad gay era hostigada por el régimen de Castro hasta hace cinco minutos.
Roberto Pérez, tal el verdadero nombre y apellido de Barry, incluía en sus monólogos todo tipo de chistes referidos a la homosexualidad, al punto de indicar que cada vez había más personas con esa opción de vida, e iba más allá al decir que ser homosexual estaba de moda y se usaba, y que en cualquier momento lo decretarían obligatorio. A esa altura del comentario, la platea estallaba de risa celebrando la ocurrencia.
Hoy a cincuenta años de aquello, el candidato a Vicepresidente por el Partido Cabildo Abierto ha hecho declaraciones en el mismo sentido, quizá recordando aquel humor ya casi enterrado por el tiempo.
Es que el Esc. Domenech ha manifestado que en cualquier momento nos van a imponer una ley en que la homosexualidad sea obligatoria. De chiste anacrónico de platea o boliche, el comentario hace su irrupción en la campaña electoral, haciendo el consiguiente ruido.
No es la primera vez en que del nuevo partido surgen declaraciones nada ortodoxas, quizá buscando el apoyo de quienes no ven claridad de expresiones y conceptos en los demás partidos. Y es que la oposición, en particular el Partido Colorado y el Partido Nacional, a veces se pierden en definiciones anodinas sobre determinados temas.
Por supuesto que el vicepresidenciable pega en la herradura y no en el clavo con tan disparatado comentario, pero no deja de ser una luz amarilla que indica que si los partidos políticos de este país no definen seriamente algunos temas, por más espinosos que sean, dan espacios a que surjan dislates de esta naturaleza.
Otro claro ejemplo es el tema de inseguridad que vive la población y al que ningún partido ofrece un tratamiento serio salvo parte del Partido Colorado que cuenta con Gustavo Zubía, Enrique Navas y Guillermo Maciel como referentes solventes en el tema. El propio sector de Talvi, deseoso de captar votos de frentistas desencantados, exhibe a un asesor sociólogo que habla de temas de seguridad con una liviandad asombrosa y complaciente con la movida cercana a Bonomi. Un audaz.
Los blancos poco y nada tocan el tema que más preocupa a los uruguayos, y el Frente Amplio pasea por todo el país a otro sociólogo campeón del mundo en atrapar colgados de la luz realizando espectaculares operativos más “manyados” por los pichis que La Cumparsita.
Ante ese espacio que la oposición deja en el olvido, salvo la excepción nombrada, es explicable entonces que el partido dirigido por el Gral. Manini haga su agosto haciendo taconear sus botas sin muchas ideas de fondo en relación a la inseguridad.
Mismo sistema, recurriendo al sainete, aplican para opinar sobre opciones sexuales de la población.
Los que creemos que la famosa “Agenda de Derechos” del Frente Amplio peca de intolerante y exagerada, tampoco podemos avalar expresiones simplistas y provocadoras como la que nos ocupa hoy. Por eso lo del título.