Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

Un error imperdonable

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Por el
Dr. Fulvio Gutiérrez
El candidato del Partido de la Gente, Edgardo Novick, afirmó en un acto político en Las Piedras que ante la llegada de inmigrantes venezolanos, cubanos y dominicanos, entiende que primero hay que defender el trabajo de los uruguayos por encima de los inmigrantes, agregando luego que “la gente en los barrios está sin trabajo y no tienen para llevarle la leche y pan a sus hijos”.
Tal afirmación es política, en virtud de que fue expresada dentro de su campaña por el Partido de la Gente, lo cual parece lógica; además es demagógica e ilegal, lo que demuestra una increíble ignorancia de un candidato a la presidencia de la República, que por tal, en modo alguno puede ignorar la legislación uruguaya.
El hecho de que no sea abogado o escribano no lo exime de la irresponsabilidad que demostró con estas declaraciones, porque su condición de candidato, lo obliga a asesorarse técnicamente con quien él entienda corresponde, para no cometer este tipo de desaguisado. Nadie que aspire a la presidencia de la República puede hablar alegremente de cualquier tema si previamente no se ha asesorado por quien corresponda y sea de su confianza. Porque así deberá trabajar si eventualmente es electo para tan importante cargo. Como dice un proverbio árabe, de lo que se sabe, se debe hablar lo necesario, y de lo que no se sabe, sencillamente hay que callarse la boca.
Todo el estatuto jurídico de los “migrantes”, está previsto en la ley No. 18.250 de 6 de enero de 2008, que es muy clara al respecto, estableciendo todos los derechos que tienen las personas que ingresen a nuestro país como inmigrantes.
El art. 1º. define que se debe entender por “migrante” y dice: “El Estado uruguayo reconoce como derecho inalienable de las personas migrantes y sus familiares sin perjuicio de su situación migratoria, el derecho a la migración, el derecho a la reunificación familiar, al debido proceso y acceso a la justicia, así como a la igualdad de derechos con los nacionales, sin distinción alguna por motivos de sexo, raza, color, idioma, religión o convicción, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social, nacionalidad, edad, situación económica, patrimonio, estado civil, nacimiento o cualquier otra condición”. El art. 3º aclara: “Se entiende por “migrante” toda persona extranjera que ingrese al territorio con ánimo de residir y establecerse en él, en forma permanente o temporaria”.
El art. 7º dispone: “Las personas extranjeras que ingresen y permanezcan en territorio nacional en las formas y condiciones establecidas en la presente ley tienen garantizado por el Estado uruguayo el derecho a la igualdad de trato con el nacional en tanto sujetos de derechos y obligaciones”, y el art.8º aclara y precisa dicho concepto: “Las personas migrantes y sus familiares gozarán de los derechos de salud, trabajo, seguridad social, vivienda y educación en pie de igualdad con los nacionales. Dichos derechos tendrán la misma protección y amparo en uno y otro caso”.
Es decir; con total claridad la legislación uruguaya, que además se complementa con los tratados internacionales que Uruguay ratificó sobre esta materia, prescribe en forma obligatoria que las personas migrantes y sus familiares gozarán de los derechos de trabajo en pie de igualdad con los nacionales, y que tales derechos tendrán la misma protección y amparo en uno y otro caso.
Por sus dichos, está claro que el Sr. Novick no comparte las normas jurídicas que en el Uruguay regulan el tema de la migración, o lo que es peor, no las conoce. Pero lamentablemente para él, su posición no se adecua al derecho uruguayo, por lo cual deberá necesariamente anteponer a su posición, la ineludible obligación que tiene todo titular de un cargo público, como lo es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las Leyes. Lo que no es otra cosa que el juramento que hace todo Presidente cuando asume su condición de tal ante el Parlamento uruguayo.
Por todo eso, y parafraseando el título: un candidato a la Presidencia de la República no puede cometer el imperdonable error que cometió el Sr. Novick.