Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

Contra la espada y la pared

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
El destacado profesor Giovanni Sartori, explica con palabras sencillas grandes verdades de tiempos modernos. Él nos dice que la sociedad actual, crea expectativas crecientes de reivindicación de derechos materiales. Los derechos sancionados por las cartas constitucionales de siglos anteriores, eran derechos jurídicos, que proporcionaban espacios y garantías de libertad, no derechos que atribuían beneficios sustantivos. Eran derechos sin costos, derechos que no se transferían al presupuesto como partida de gastos.
Sartori ha escrito que “En estos tiempos se van sumando, poco a poco, derechos que cuestan”.
“Primero, el derecho a la instrucción, después el derecho a la asistencia médica, además de los distintos derechos relacionados con la denominada “liberación de la necesidad” (alimentos, subsidios y similares) y, finalmente, hoy en día, también el derecho a la vivienda. Los derechos materiales son todos gravosos y, por lo tanto, beneficios que alguien debe pagar, aunque sea en una forma generalizada. Es justo que sea así, pero también es necesario que el costo de los derechos-beneficios, sea acorde con los recursos que los pagan. Esto equivale a decir que los derechos formales son derechos absolutos, mientras que los derechos materiales están, a la fuerza, condicionados por las disponibilidades materiales. Sin embargo la sociedad de las expectativas los percibe y reclama como derechos absolutos. Y aquí viene lo difícil”.
Para poder satisfacer estos nuevos “derechos”, los Estados recurren al sobre-endeudamiento, hiper-emisión monetaria o saturación de tributos, lo cual afecta el normal proceso de generación de riqueza social, que debería ser el genuino sustento para la satisfacción de esas expectativas.
Giovanni Sartori, ha indicado en sus escritos las consecuencias de la ampliación de las actividades fiscales, y han formado una sociedad proclive a la demanda de soluciones provistas por el Estado, lo que puede, según él, llegar a generar un riesgo fiscal en el funcionamiento de la democracia
Podemos sintetizar que existe una relación entre derechos materiales y recursos materiales. Durante algún tiempo, los gobiernos populistas simulan que no existe. La creciente presión tributaria que solvente sus gastos, afecta la normal generación de riqueza. Y la tendencia demandante transforma a la comunidad en una verdadera “sociedad de expectativas crecientes e insatisfechas”.
Sartori nos habla del “hombre protegido”, del ciudadano que lo espera todo “… de unos derechos materiales justamente porque los contempla como absolutos, sin coste, cuando son gravosos y beneficios que alguien debe pagar. Paradójicamente, aquel que es su destinatario es a la vez su “enemigo cultural”, aquel que puede hacer fracasar la democracia por lo mucho que espera de ella, por la cultura política en que nos adiestra la sociedad de las expectativas. Los derechos sociales –añade— han creado una sociedad de las expectativas que no repara en el costo social. Es decir, se ha confundido lo que son derechos formales, absolutos e incondicionales, con derechos materiales, que dependen de las disponibilidades.”
En Uruguay, con un 5 % de déficit fiscal, el Frente Amplio sólo puede prometer lo que no va a cumplir, ya que está contra la espada y la pared: o aumenta los impuestos o recorta el gasto.
Como no quiere hacer (o dice que no va a hacer ninguna de las dos cosas), tendrá que seguir pidiendo prestado, hasta que el mercado deje de proporcionarle respiros.
La coalición de izquierdas debería escuchar a Sartori y entender que los “derechos materiales” llegan a su límite cuando se terminan los “recursos materiales”.
No comprenderlo, es caminar hacia un abismo.