Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

Narcos

Andrés Merino
Por

Andrés Merino

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Por Andrés Merino
No invento la pólvora si digo desde esta columna que la situación de la seguridad es caótica en nuestro país. El Frente Amplio, preso de su ideología y ensoberbecido por sus mayorías parlamentarias, ha aplicado el garantismo y la permisividad al  delito de toda laya.
No es la finalidad del comentario de hoy el describir el referido caos. Todos lo vivimos a diario, y aquel mal ambiente que se comenzó a respirar en la capital ya es cotidiano en todos los rincones del país.
A los verdaderos ideólogos que han estado detrás de la política de seguridad de estos tres últimos gobiernos, sin dudas teñida de Marxismo Leninismo, con asesores cubanos incluidos, las cosas les han salido a pedir de boca: han socavado nuestro tradicional estilo de vida, han barrido con valores elementales de convivencia, torpedeado sin lástima la “superestructura” capitalista y todo el tango que sigue a continuación en cualquier libelo de adoctrinamiento comunista que hoy bien se cuidan de esconder, pero que en la feria de Tristán Narvaja se encuentran.
Y no exagero. Me quedo corto, pues a las cosas hay que llamarlas por su nombre.
Hoy el país tiene una lógica posibilidad de cambiar de gobierno si la oposición triunfa en las urnas en poco más de un mes, primero arrebatándole al Frente Amplio la mayoría parlamentaria y en segunda instancia ganando las Elecciones Generales. Sin embargo, cabe preguntarse si aún con ese cambio los vagones se pueden encarrilar. Una cosa es la delincuencia común, la tradicional, y otra muy distinta es la vinculada al narcotráfico que está llegando para instalarse y profundizarse entre nosotros. Veo que asesores, tanto del oficialismo como de la oposición, no dan pie con bola en esta parte del problema a enfrentar. Como fenómeno relativamente nuevo a nivel global, no hay muchas recetas claras de cómo enfrentar al narcotráfico y toda su violencia asociada. Es más, las perspectivas son oscuras sin dudas: las drogas y quienes las trafican están diezmando a parte importante de la población, descerebrando a miles de jóvenes adictos y empujándolos al delito rampante; asimismo campean los homicidios, ajustes de cuentas que por ahora se circunscriben a luchas intestinas, si no tenemos en cuenta a las víctimas inocentes de la delincuencia.
Pero como siempre hay tiempo para que las cosas empeoren, mirémonos en el espejo de países que la tienen brava con el narcotráfico y notaremos que hay una etapa posterior que es el amedrentamiento y asesinato de autoridades, operadores políticos y judiciales.
Y no me vengan con el lugar común de que esas cosas en el Uruguay no pasan. Hace poco más de un mes pasamos a liderar el ranking mundial de exportadores de cocaína, superando largamente a puertos gigantescos como los demás sudamericanos y hasta el mismo de Nueva York.
Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad argentina, en reciente entrevista menciona un detalle no menor: detrás de esas exportaciones multimillonarias de droga vía Uruguay, se mueven narcotraficantes de altísimo nivel.
Qué se considera “de altísimo nivel”? Pues bien, sospecho que bien pueden ser organizaciones delictivas con un poderío económico mayor al nuestro, al dinero presupuestal que manejamos como país. Y dispuestos a todo.
Esta tormenta perfecta que se está formando en nuestras narices nos toma con los pantalones en la mano, con un entramado social deteriorado, una Educación relegada, desequilibrio en las cuentas públicas, desempleo, y endeudamiento creciente.
No sostengo que el accionar del narcotráfico sea consecuencia del mal manejo frentista de la cosa pública, y supongo que hasta a los ideólogos marxistas más recalcitrantes esto los ha tomado también desprevenidos. Lo que sí pienso es que como gobierno han hecho las cosas tan mal que dejan un país con fragilidad para poder enfrentar al embate del narco.
El sociólogo payador con que cuenta Martínez como Asesor en Seguridad, perseguidor de la familia de Los Chingas (como si de los únicos delincuentes de cuarta que hay en este país se trataran) y azote de los colgados de UTE, es el rostro visible del fracaso de la política de seguridad de este gobierno de salida.
Por favor! Espero que la oposición convoque actores más serios y se impulse una verdadera política de Estado en este tema.