Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

El juego de la democracia

Gerardo Ponce de León
Por

Gerardo Ponce de León

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Por Gerardo Ponce de León
No hay dudas de que nos vamos arrimando a la fecha de las elecciones, ya que ha comenzado el “bombardeo” de promesas, de cosas que se van a hacer, y espero que la gente, nosotros, los electores, seamos capaces de discernir, entre la verdad y la mentira.
Empezamos a dejar de ser seres humanos para pasar a ser “un voto”. Muchas son las palabras que se gastan, en criticar, en ver los defectos y de olvidarnos que, junto a esas cualidades, sea o se hacen cosas buenas.
Si seremos reacios a reconocer las cosas bien hechas, que hace unos días atrás, en el discurso de cierre de la Expo Prado 2019, el Presidente de dicha institución, se vio obligado a pedir, cada vez que comentaba, cosas buenas del gobierno actual, tenía que pedir: “¡Aplaudan!”, hasta llegó a decir: “¡Aplaudan, que merece ser aplaudido!”. Era reconocer las cosas buenas que hizo nuestro gobierno.
Es un acto de valor, reconocer las cosas buenas que se hacen, sin importar el pelo o el color de quien lo hace. Como también aparecieron las críticas, hacia las cosas que la institución, cree que se han hecho mal y por más que se diga que criticar es fácil, hacerlo con altura y sin levantar la voz, como conversando, es un acto de valentía. La tranquilidad, sin levantar la voz, nos indica: seguridad, tranquilidad y fundamento, de lo que se dice. El que grita es por falta de que, esas tres virtudes, son escasas o no existen, y quiere “imponer” su idea a la fuerza, ya que ni él está seguro de lo que dice. Como también es una seña de falta de educación.
Hoy, que somos un voto caminando, se nos dicen las cosas buenas, se llega a ocultar parte o algo de una verdad, dando pie a que Juan Voto piense: “No se critica, no salen a decir la verdad y machacar sobre ella, ¿Por qué?. Les voy a poner un ejemplo, del cual todos hemos sentido hablar y que, la verdad no se sabe, es cierto de todo lo que se dice: la segunda planta de U.P.M.. Cabe recordar un refrán muy viejo: “Nada es verdad o mentira, todo es según el cristal con que se mira”. Personalmente creo que debe de haber una verdad, no existen dos versiones: contamina o no; la inversión del Gobierno es más grande o no que la de U.P.M.; los compromisos asumidos son perjudiciales para el pueblo uruguayo o no. Todos tenemos dudas, pero si los que dirigen el país, no dicen la verdad o nos dejan dudas, ¿a quién creemos?
En este período o antes de las elecciones, se dicen muchas cosas y se llega a cosas que son imposibles de “tragar”. Una vez un Ministro de Economía, frente a la suba de los combustibles, salio a explicar que a pesar de la suba, los combustibles habían bajado. Juan Pueblo, cuando iba a la estación de servicio, tenía que sacar más plata de su bolsillo para pagar el combustible echado, a pesar que había bajado. No podemos pensar que “el voto caminante” es bobo. Si se que por la plata baila el mono, y se hace política dando dinero.
Ojala podamos tener una propuesta real, sana y sincera, para poder elegir a la persona que uno crea que es lo mejor para todos, ya que con mi voto, no solamente pongo en la urna mi deseo, sino la de todos los uruguayos que vivimos en este gran pedacito de tierra, que se llama Uruguay. Todos vamos abrazados, todos seremos representado por quien el pueblo elija, sea de mi agrado o no. Ese es el juego de la democracia y que cosa linda que tengamos ese juego y se respete.
El pueblo es el gran soberano que elije.