Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

A propósito del tuerto y la vieja

Andrés Merino
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Andrés Merino

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Todo lo que pasa en Argentina, a la corta o en el mediano plazo nos afecta. Y la situación irremediablemente mala que se vive allí debería preocuparnos seriamente. La crisis política y económica que se vive, una vez más, tendrá coletazos negativos para nuestro país.
Quienes se regocijan pensando en lo barato que va a estar el cruzar y disfrutar de pasear, comer, etc. mucho más en cuenta que en el Uruguay, uno de los países más caros del mundo para vivir, solamente están viendo un solo aspecto de la tragedia argentina; quizá el más lúdico. Lo cierto es que nuestro vecino competirá con nosotros en los mismos mercados internacionales con precios más convenientes; no les será negocio importar ni un alfiler desde Uruguay; los viajeros harán turismo interno o escogerán destinos más baratos que este fuego; y suma y sigue.
Ni siquiera soñemos en que los ciudadanos comunes y las empresas, despavoridos ante la que se les viene encima, sacarán su dinero para colocarlo o invertirlo en Uruguay, pues bien nos hemos cuidado, con la bancarización obligatoria y con la firma de vergonzosos tratados de “prevención de lavado” de aventar cualquier intención de poder colocar un dólar en nuestro país.
Eso nos pasa por hacer el papel de chismosos gratuitos de gobiernos y banca internacional que sí lavan dinero sucio en gran escala.
Analistas y políticos, especialmente de Izquierda, festejan por adelantado el triunfo de la fórmula Fernández – Fernández y la vuelta al poder del populismo en Argentina, creyendo que el efecto contagio beneficie al Frente Amplio.
Afinidades ideológicas que le llaman, aunque en la práctica, el gobierno de Macri fue mucho más amistoso con los progresistas uruguayos que los K. O es que se han olvidado de los puentes cortados, trabas de toda índole, especialmente al turismo?
Por algo Mujica se refería al “Tuerto” y a “La Vieja” como verdaderas pesadillas para su Presidencia, y ni qué decir las que le hicieron pasar a Tabaré que, acorralado, le pidió apoyo hasta militar al mismísimo Bush, encarnación de Mefistófeles en la Tierra?
Lo de Argentina es un caos anunciado día a día, por más que Fernández (el presidenciable) pretenda esconder tras el cortinado a Fernández (“La Vieja”, Mujica dixit) y a toda la banda que la sigue. El FMI, directamente interesado en lo que ocurra a nivel político, ya puso freno de mano a nuevos desembolsos de dinero, enterrando a mi gusto el acuerdo llegado con Macri.
Es que ni la Banda de Cristina, ni La Cámpora, ni los piqueteros, ni los chorros que pululan son confiables para el organismo integrado por 189 estados miembros que no estarán nada felices de tirar dólares por la cisterna.
Ingenuamente y con mala memoria, muchos peronistas han aceptado formar un frente político con gente que de peronistas no tienen nada.
Lo olfateó Perón cuando de Plaza de Mayo echó a un grupo de extremistas de izquierda y Montoneros, entre los que se encontraba la pareja Kirchner.
Cuántos dolores de cabeza se ahorrarían nuestros hermanos si apelaran a la memoria!
De este lado del charco, los marxistas criollos son contradictorios, y en aras de la ideología perdonan lo que sea. Se erigen como los paladines de los Derechos Humanos y miran para cualquier lado menos para Venezuela donde son violados constantemente. Politizan la lucha de personas con diferentes opciones sexuales y hacen gárgaras de la denominada “Agenda de Derechos” olvidando que en su amado régimen cubano se ha perseguido sin lástima a homosexuales. Baste preguntarle a la mismísima hija del tirano Castro que ha fungido como defensora de esos derechos ante los embates de su padre y compañía. Y ya prematuramente olvidados también de la actitud de los gobiernos K con respecto a Uruguay, festejan por adelantado un casi seguro naufragio del republicanismo en la Argentina.
Les va a salir el tiro por la culata.
Se van igual.