Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

Dos proyectos de Uruguay

María Noel Rodríguez
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María Noel Rodríguez

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María Noel Rodríguez
El debate presidencial entre Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou fue un hecho políticamente relevante. Lo primero a señalar es que se expresaron dos proyectos de Uruguay. Es decir, el eje principal de lo que está en juego este 27 de octubre quedó marcado, y con mucha claridad.
El momento más claro donde esto se expresó fue en el mensaje final. Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio, expresó: “No pido que me voten a mí, sino a un proyecto político que siempre ha tenido a la gente como centro”. Luis Lacalle Pou, candidato del Partido Nacional, dijo: “Yo quiero hacerme cargo”.
El mensaje de Martínez, reivindicando un proyecto político, el Frente Amplio, y a la gente, a nuestro pueblo, como centro de la acción política, contrastó abismalmente con un mensaje cuasi personal, sin referencias políticas colectivas, de Luis Lacalle Pou.
El mensaje de Martínez fue sólido, serio, con propuestas en cada uno de los temas del debate y con un mensaje final dirigido a la gente, convocando a ser parte de un proyecto colectivo, a participar, a ser protagonista de la acción política.
El mensaje de Lacalle Pou fue todo lo contrario, ni siquiera lo hizo desde su partido, fue un deseo personal: vótenme porque yo quiero hacerme cargo.
Emergió con fuerza la característica personal que tanto buscan ocultar sus operadores de campaña: la de una persona perteneciente al poder, a la elite, que considera natural que sus deseos primen y que los demás los tengan que cumplir.
El planteo de Lacalle Pou es más complejo aún si se considera que él no puede aspirar a ganar las elecciones, y menos a gobernar, en solitario con su partido, necesita articular un arco de alianzas que implica un ejercicio de alquimia política extrema: desde Talvi, Sanguinetti y el Partido Colorado; Guido Manini Ríos y Cabildo Abierto; Pablo Mieres y el alicaído Partido Independiente; el más alicaído y desesperado Edgardo Novick, e incluso quizás no le alcance.
No hizo una sola señal en todo el debate hacia sus imprescindibles socios, solo les dijo: “Yo quiero hacerme cargo”.
Lacalle Pou mostró en el debate que no entiende que gobernar un país, hacer política en un sentido más amplio, no es lo mismo que dirigir una empresa, cosa que tampoco hizo nunca. No es un una cuestión de deseos personales, es asunto de construcciones colectivas. En realidad, Lacalle Pou, a lo largo de todo el debate mostró que nunca dirigió nada, que no tiene ni la menor idea de cómo hacerlo. Un peligro.
El debate mostró a un candidato de una fuerza política en el gobierno, Daniel Martínez, con propuestas, con ideas para cada tema, respondiendo a las críticas e incluso dando varias novedades, anunciando compromisos y dando noticias políticas. El mayor impacto fue el anuncio de quien sería el ministro del Interior en un nuevo gobierno del Frente Amplio, Gustavo Leal, acompañado de 12 propuestas concretas sobre seguridad y convivencia.
Lacalle Pou no anunció nada. Incluso, cuando Daniel Martínez le cuestionó que proponía que la Policía pudiera pedir la cédula de identidad y que eso ya se estaba haciendo, mostró hasta donde el retroceso, y en todos los planos, es lo que promueve. Dijo que la Policía podía pedir cédula de identidad en algunas circunstancias y que el planteaba que las pidieran en cualquier situación. También en seguridad lo que plantea Lacalle es retroceder al pasado, a las razias, que no resolvieron nada, aumentaron la violencia y la represión indiscriminada.
Lacalle Pou repitió cual mantra que el Frente Amplio no es creíble, acusó al gobierno de despilfarro, y luego dijo que pensaba mantener las políticas sociales y reconoció implícitamente que son exitosas. No pudo rebatir un solo dato de los avances sociales durante estos 15 años.
De hecho durante todo el debate de lo único que se habló fue del Frente Amplio y de sus propuestas.
Esto ocurre porque, al igual que todo el resto de la oposición, Lacalle Pou está sintiendo lo principal que está pasando en esta campaña electoral: la irrupción masiva de la militancia frenteamplista en la calle. Lacalle Pou debatió bajo el impacto del Banderazo, del festival del Parque Rodó, también de la marcha de la diversidad multitudinaria.
Lacalle Pou, Talvi cada vez más desorientado y hasta Manini Ríos con sus exabruptos, saben que el Frente Amplio y su capital principal, sus militantes, han tomado la calle y se nota.
No es solo un problema de propuestas y de capacidad para exponerlas de los candidatos, que también lo es, lo fundamental es que en Uruguay todas y todos sabemos que el Frente Amplio tomó la calle y que eso, fundamentalmente eso, define la elección.
El debate mostró a Daniel Martínez y al Frente Amplio proponiendo, en ofensiva y a Lacalle Pou y a la derecha, desorientado, sin respuesta, repitiendo un libreto aprendido y repetido hasta el cansancio. Dijo lo que pudo decir, lo único en lo que están de acuerdo: Atacar al FA y volver atrás.
Lacalle Pou no pudo decir ninguna propuesta porque no tiene programa, lo tiene que consensuar con ese frankenstein político que está obligado a convocar. Y ocurre que tiene que afrontar el tramo decisivo de la campaña en un mar de dudas, con un partido que no levanta, y con una disputa encarnizada dentro de la derecha por los votos. Les tendió la mano a Talvi y a Manini y recibió un ladrillo como respuesta. Pero la duda más grande, el desasosiego más importante, le viene de ver la movilización frenteamplista creciente.
En estos días que faltan eso es lo fundamental, las barriadas, las ferias, el mano a mano, las 100 mil visitas a casas que hará este fin de semana el Frente Amplio. Eso es lo que define.