Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

Cuestión de conciencia

Gerardo Ponce de León
Por

Gerardo Ponce de León

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Por Gerardo Ponce de León
Muchas veces pienso, en lo aburrido que debe de ser para muchos, tener que leer mis escritos, ya que tengo la mala costumbre de ser reiterativo; y eso no deja de jugar en mi contra, que cada vez sea menos la gente que lea mis escritos, pero sabiendo eso, no puedo dejar pasar la ocasión de escribir sobre un hecho lamentable.
Conozco de hace mucho tiempo a toda la familia Barla, la del Alcalde de San Antonio, y no puedo ni quiero entrar en el aspecto político, que tiene como fondo lo acontecido. No es la primera vez que hay un roce, entre el Alcalde y gente de la Intendencia de Salto. No es la primera vez que Martín se para frente a la Intendencia. No es la primera vez que es “buscado” a que reaccione el Alcalde; pero…….nunca se justifica, en ningún orden, y por el motivo que sea, la reacción del Alcalde, y más aún con la envestidura que tiene.
Pero creo que tenemos que tomar a este caso, como un ejemplo para todos, acá se involucran maquinarias, pero me cabe preguntarme: en mi vida ¿Cuántas veces patotiamos a un semejante ?, ¿cuántas veces tratamos o pisamos a otro ser humano? En el caso de San Antonio, entra gente que es política, que tiene un cargo o representa a personas, que han creído en él, y le dan su confianza, entonces es noticia, a la gente le gusta saber; por eso lo sabemos, y ¿los otros casos?
Acaso, aquel que no paga el justo salario, que no respeta las horas de trabajo, bien en criollo: explota a la gente que trabaja, ¿no está en iguales condiciones que lo sucedido en San Antonio? Con el agravante de que se sabe que nadie se entera; pero se olvida que la conciencia sabe, siente y guarda lo que se hace. El Alcalde pide disculpas públicamente, es decir, baja la cabeza, acepta su error, (hace un acto de humildad) y ¿él otro? Por ser quien es y lo que representa, su noticia vende, en el caso del otro podrá ser un explotador más, pero no vende. Cuando me enteré pensé que el vaso se había desbordado, pero no se los entre telones que existen, y me tengo que callar la boca, echo que no justifica la reacción. Cuando uno se entera de otros casos, que se publican, gracias a que son noticias, llegan a nuestro conocimiento, de lo contrario ni nos enteramos.
¿Saben quien es el que manda en todos estos casos? La conciencia. Me gustaría preguntarle, al que explota, si pone la cabeza en la almohada y duerme tranquilo. Lo normal es que la Señora Conciencia nos de vuelta y nos cuesta pescar el sueño. Se que existen personas que no les importa nada (aparentemente) pero el corzo va por dentro. Esta señora es capaz de ser tan pesada, que puede llegar a torcer una voluntad férrea, pero errada; dejar al descuido pistas, que fueron estudiadas para que no se encuentren, por error o dudas, quedan y son descubiertas; pero la más importante es que nos golpea, internamente, haciéndonos reconocer nuestro error. ¿Quién lo sabe? la conciencia.
Podremos escaparnos del mundo; podremos dejar una incógnita imposible de resolver; podemos seguir viviendo como si nada pasó; hacer las cosas tan bien que nadie se entere; pero la Señora Conciencia, lo sabe y nadie se puede ocultar de ella. Sin necesidad de dejar una huella, una marca, ella se hace sentir y deja su huella; por más que se aparente tranquilidad y paz, ella nos muestra la guerra interna que sufrimos cada uno, cuando merecemos sufrir.
Ella está sin necesidad de crearla, se hace sentir, sin que la llamemos y lo peor es que esta como en un letargo, pero bastó despertarla y ella sabe todo lo que se tiene que saber. Nos hace librar la batalla, entre el bien y el mal, de acuerdo a nuestra forma de obrar. Tenemos que pedir a Dios que nos de fuerza para tenerla dominada, callada y tranquila.