Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

¿Día del Patrimonio o del Patrim… odio?

Leonardo Vinci
Por

Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
Siguiendo la experiencia de otras naciones el Uruguay conmemora anualmente el día del Patrimonio, ayudando a difundir los valores nacionales, ya que significativos edificios gubernamentales, museos, instituciones educativas, iglesias, de interés histórico o arquitectónico permanecen abiertos al público.
En los comienzos de la celebración, se ponía énfasis en el patrimonio arquitectónico, pero con el correr del tiempo se amplió la noción de patrimonio para abarcar todo aquello material e inmaterial que se valora en el imaginario colectivo.
El año pasado fue dedicado a recordar los 70 años de la declaración universal de los derechos humanos.
Sin embargo, la celebración recorrió sólo algunos senderos, ocultando o callando sobre la existencia de otros hechos ocurridos en la historia reciente.
De acuerdo con el programa de actividades, se propuso la recorrida en todo el país por las unidades militares que fueron “centros de reclusión y tortura”.
No cabe duda que durante el período de facto hubo lamentables excesos.
No nos duelen prendas, ya que en aquellos tiempos borrascosos, condenamos tales prácticas y fuimos enérgicos opositores al régimen dictatorial, repudiando con todas nuestras fuerzas los crímenes de lesa humanidad cometidos por uniformados.
Pero no conocemos que haya en Uruguay quienes,- con legítimo derecho,- fomenten en la actualidad una recorrida por la Estancia “Espartaco”, escenario del cruel asesinato del peón rural Pascasio Báez; o por la casa de la calle Juan Paullier donde funcionaba la aberrante “Cárcel del Pueblo”, donde la subversión mantuvo por más de un año, prisioneros en jaulas de dos por uno, sin ver un rostro humano ni la luz del sol; o por Avenida Italia esquina Abacú, donde fueran ametrallados cuatro soldados mientras custodiaban la casa de su Comandante.
¿Acaso no fueron violentados los derechos humanos por el movimiento subversivo, que intentó destruir la democracia uruguaya e imponer un gobierno de corte dictatorial similar al cubano?
Recordemos que en 1985 el gobierno del Dr. Sanguinetti, a pocas horas de haber asumido, proponía un Proyecto de Ley de Amnistía, diciéndole al Poder Legislativo: “El País ha atravesado un largo y penoso período durante el cual se han quebrantado los principios básicos de convivencia democrática y desconocido los derechos inherentes a la persona humana. El clima de violencia social y la represión inmoderada han generado odios y dividido a los habitantes de esta tierra…”
El mensaje del Poder Ejecutivo también decía “… hay momentos en la vida de los países en que es preciso dar vuelta la hoja y reconquistar el futuro, creando un clima de paz que deje atrás las confrontaciones anteriores…”
La ley aprobada permitió la liberación de todos los presos, cualesquiera fueran sus delitos; el retorno de todos quienes en algún momento fueron requeridos; la recuperación de los empleos públicos de los procesados y el cierre de la investigación de numerosos crímenes nunca esclarecidos ni penados.
Los uruguayos de los ochenta, apostaron al porvenir aceptando y aprobando el perdón para unos y otros.
Ante una situación similar, España también siguió el mismo camino.
El Diario “El País” de Madrid dijo entonces “La amnistía es un acto excepcional, justificado por la razón de Estado y por la necesidad de hacer borrón y cuenta nueva de acontecimientos tan cruentos y dolorosos para un pueblo como es una guerra civil,- una guerra entre hermanos,- y una larga dictadura… Un pueblo ni puede ni debe carecer de memoria histórica; pero ésta debe servirle para alimentar proyectos pacíficos de convivencia hacia el futuro y no para nutrir rencores hacia el pasado.” Un Diputado del Partido Nacionalista Vasco dijo “Es una amnistía de todos para todos, un olvido de todos para todos.”
El Diputado Marcelino Camacho dijo en nombre del Partido Comunista “¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre? Nosotros, los comunistas que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores… pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie.”
En Uruguay, beneficiados por la generosidad de la democracia, hay quienes, lamentablemente no han comprendido ni aceptado la decisión ciudadana acerca del perdón y el reencuentro expresada en las urnas una y otra vez. Las minorías del ayer,- ahora en una posición dominante,- se empeñan en adoptar posturas revanchistas. Como Aquiles tras el combate con Héctor, serían capaces de atar por sus talones el cadáver del valeroso soldado a su carruaje y arrastrarlo salvajemente por el suelo, a la vista de todos, dando vueltas a la ciudad de Troya.
Corresponde decir claramente que no podemos flechar el universo de los sepulcros con mausoleos de un lado y tumbas vergonzantes de otro.