Viernes 22 de noviembre, 2019
  • 8 am

Mala leche

Padre Martín Ponce de León
Por

Padre Martín Ponce de León

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Últimamente me han acercado una serie de comentarios sobre un determinado tema.

Escuché, uno a uno, aquellos comentarios y a medida iba escuchándoles me preguntaba si tales reflexiones respondían a cortedad intelectual o a “mala leche”

Debo aclarar que la expresión “mala leche” la utilizo puesto que de utilizar la que corresponde a mi lenguaje no podría publicarse en este medio.

Considero que hay “mala leche” cuando se modifica el sentido de algunos conceptos buscando encontrar argumentos para lo que se desea.

Diario

Hay “mala leche” cuando se mal mira la historia olvidando muchos pasajes de la misma pretendiendo quedarse con aquello que interesa a su manera de pensar.

Hay “mala leche” cuando se parcializa el contenido de una idea para que la misma resulte falaz o censurable.

Hay “mala leche” cuando lo que se busca es un fin que se disfraza por otro con máscara de bueno y justo.

Hay “mala leche” cuando se transmite con voz dolida y preocupada lo que no es otra cosa que una bajeza contra quien se dice cuidar.

Hay “mala leche” cuando el fundamentalismo se presenta como bien común y fuente de unidad.

Porque tengo una determinada cultura no puedo despreciar a aquellos que poseen una cultura diversa a la mía o ponerme en un lugar donde solamente puedo y debo acercarme a ellos para enseñarles.

Porque tengo una historia cargada de vida y de nombres no puedo ver a los que poseen una historia distinta como a seres sin historia a los que debo culturizar.

No soy el dueño de la historia por determinada forma de pensar ni puedo suponer que los demás no posean mucho para ayudarme a ser mejor persona aunque utilicen un lenguaje rudimentario que cuesta entender.

Pensar de esa manera es ser “mala leche” aunque la misma se encuentre disfrazada de intentos por promover y despertar promociones.

Es evidente que, con el paso de la escucha, uno va tomando conciencia de que hay “mala leche” en lo que se dice y plantea por más que se utilicen citas de muy diversos autores. Ello lleva a suponer que no es producto de la ignorancia la manera de razonar.

Solamente se busca hacer daño y tal cosa no es de cortedad intelectual o de una cerrazón intelectual sino producto de un fundamentalismo sazonado con “mala leche”

Supongamos que, hoy, en plena campaña electoral, un candidato dijese: “Cuando seamos gobierno haremos……” y me quede en eso para compartir que ese candidato no puede llegar al triunfo porque está diciendo que lo único que le interesa es su gobierno y sus propuestas las guarda para sí y no le interesa el país sino su gobierno.

Estaría, sin duda, utilizando incorrectamente lo que se dice pero me serviría para decir que no es una persona confiable como para que se considere votar.

Estaría, deliberadamente, dando a la frase, un contenido que no corresponde y extrayendo conclusiones que no responden a lo que se dice.

Sin duda estaría actuando con necedad y “mala leche”. Necedad porque alterando el contenido de la frase propuesta. “Mala leche” porque lo haría con la seguridad de que alguien creería mi razonamiento.

Esto se amplificaría si yo me presentase como integrante del mismo sector político que el autor de la frase y preocupado por el mejor desempeño electoral del grupo al que digo pertenecer y por fidelidad al mismo y buscando la unidad del mismo realizo tales comentarios.

Quizás, para poder entender el contenido de este artículo, debería recordar uno, no hace mucho tiempo, publicado que titulé “Pobre claraboya”.

Le aseguro no insistiré con este tema pero sucede que me preocupa todo un clima de tensión que se ha creado y espero no lleve a ningún tipo de ruptura.