Jueves 21 de noviembre, 2019
  • 8 am

“Agenda de derechos”

Andrés Merino
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Andrés Merino

98 opiniones

Por Andrés Merino
A pesar de que los diarios se cubren de los disparates de opinión que podemos escribir los columnistas colaboradores con la sabida frase “las opiniones vertidas en esta columna son responsabilidad…bla bla..”, sé que nuestro estimado Director debe sudar más de una vez al leer la nuestra. La columna de un uruguayo varón, heterosexual, liberal económica y políticamente, occidental, anticomunista y cristiano. En fin; la columna de alguien que aparentemente desentona con los tiempos que vivimos. O que nos hacen creer que vivimos.
El Frente Amplio, barruntando una derrota en las urnas que amenaza con expulsar de la teta del Estado a gran parte de la fauna que lo integra, no da tregua en ningún espacio de nuestras vidas para aferrarse al poder. En eso sí hay que sacarse el sombrero: en su capacidad de militancia, hasta hace poco adormecida pero hoy, dando los hechos la razón a los dichos de Mujica, en este caso aquel de que “no hay cosa como el peligro pa refrescar a un mamao” (autoría de José Hernández, en el Martín Fierro), adaptado por el guerrillero jubilado, que alertaba hace cinco años de la poca participación de los seguidores, llamándolos a la acción, los frentistas pelean y presionan en todos los ámbitos. Desde el gobierno, comenzando desde Presidencia, siguiendo por ministerios, Mides, entes autónomos, BPS, Enseñanza, etc., la Izquierda hace un uso indecoroso y abusivo de los poderes y recursos del Estado; por supuesto que con la plata de los impuestos de todos nosotros, frentistas o no.
Para ellos, según rezan las enseñanzas que mamaron desde la cuna, el fin justifica los medios, y todo vale. Cuidado: dije “todo”.
El copamiento de los sindicatos por parte del Partido Comunista es hecho consumado desde hace décadas, y los pájaros de cuenta que los dirigen, sin pudor ninguno, los han transformado en un brazo más del partido de gobierno. Y también sucede lo mismo que a nivel del Estado, del cual aprovechan el dinero de todos; los sindicatos, al amparo de las mayorías parlamentarias alcanzadas en su momento, se han hecho votar un marco legal que les permite una recaudación opípara sin muchos controles. Y con el dinero aportado por trabajadores financian indirectamente la campaña frentista, amén de sus viajes al Caribe (no a Cuba precisamente).
A ver: podría describir las correrías de estos aprovechados que nos gobiernan durante meses, hasta pasadas la elecciones que los van a sentar de nalgas de una buena vez, pero hoy mi ladrido semanal hace escala en la famosa ” Agenda de Derechos” que han puesto tan de moda en su propaganda electoral. Algún calculista frentista sugirió que, al estar escasos de votos, como a todas vistas están, había que pasar el rastrillo por cuanta minoría viviera sobre la faz de la Tierra, y si era a costa de otras mayorías que no son de su simpatía política, era aceptable igual.
Así les contaron el cuento a los uruguayos que por una razón u otra integran minorías, que el reconocimiento de sus derechos muchas veces postergados comenzó en 2004.
Mienten señores: Uruguay ha sido tradicionalmente un país vanguardista en reconocimiento de derechos, en combate a las discriminaciones y en apoyo a quienes más lo necesitan, incorporando definiciones constitucionales y acciones legales de todo tipo en defensa de quienes por razón de nacimiento o circunstancias hostiles supervinientes tienen su vida seriamente complicada.
Para todos los gobiernos republicanos de los partidos tradicionales del siglo XX, anteriores a los frentistas, la igualdad racial y de género ha sido una constante con la cual no han lucrado como esta gente ahora. Los uruguayos con discapacidades han sido beneficiados por legislación aprobada anteriormente a 2004 sin dudas. Y mucho más.
Y mucho más pensamos seguir avanzando luego de marzo seriamente en derechos de los ciudadanos sin sacar rédito político como la inmoralidad que vemos a diario. Inmoralidad porque muchos uruguayos integrantes de diferentes colectivos son usados políticamente, aún tapándolos de beneficios no siempre necesarios, como lo es la llamada “Discriminación por la Positiva”.
Habrá que conservar sin dudas adelantos alcanzados, pero respetando los derechos de todos; también los de los que pagan con su trabajo esta fiesta recaudadora de votos.