Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

María no se va

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

124 opiniones

Ps. Gisela Caram*
En las últimas semanas, el caso de la madre uruguaya, más conocido como “María no se va”, ha movilizado toda la sociedad.
Pensando la Declaración de los Derechos del Niño, y el derecho N° 1: “¿El interés superior del niño”… ha sido contemplado?
¿Cuánto hace que esta niña de solo 7 años está en vueltas?
Desde el 2016, es decir, desde sus 4 años.
Me pregunto, ¿con 7 años, en medio de esta tormenta que lleva 3 años, qué imagen puede tener de su padre? Porque a estas alturas, donde han tenido que ir y venir, ha sido entrevistada por psicólogos, jueces, y en la última semana estuvo en una embajada, y a gritos desgarradores fue separada de su madre.
Sin dudas es importante el vínculo que debería tener todo niño/niña con ambos padres, pero acá la duda es grande, y lo único que queda claro es que ninguno de los dos padres puede estar, después de tanta querella, en condiciones emocionales, como para sostener esta situación.
Las dudas sobre si hubo abuso.
La corroboración que sí, vivió violencia de género entre sus padres.
La certeza que sí, ha estado viviendo episodios que para “todos” han sido muy violentos.
De acá para allá, encerrada una semana en una embajada, este viernes pasado fue desprendida de su madre para ser llevada con su padre, como dictaminó la justicia española.
¿Qué lugar tiene para la justicia el resto de los familiares que estaban ahí? Abuelos, tíos, afectos conocidos que podrían ser una alternativa transitoria para contenerla y ser mediadores para darle tranquilidad y confianza hasta que los padres estén en mejores condiciones emocionales; por lo menos estables emocionalmente.
Si hay traumas y marcas psíquicas en la mente de un niño, realmente esta nena debe estar muy afectada.
Ya venía presentando síntomas como enuresis y encopresis, terrores nocturnos, angustia de separación.
Creo que ninguno de los padres, tampoco pueden estar pensando con claridad a estas alturas.
Pensar racionalmente esta situación tan delicada, donde uno, más allá de “tener” o “quedarse” con el hijo, lo que quiere es que el hijo esté bien, y si hay que hacer lo que haya que hacer para que eso se cuide, se hace.

Me vino un recuerdo de la historia Bíblica del Rey Salomón. Cuando este Rey llegó al trono era muy joven, y lo único que pidió fue “Sabiduría” para gobernar. Un día se le presentó resolver una situación compleja: vienen dos mujeres que habían tenido hijos. A una de ellas se le muere el bebé. Mientras la otra que tenía su hijo vivo duerme, la primera cambia su hijo muerto por el bebé vivo.
Al despertarse la otra, se da cuenta de que ese que tiene al lado no es su hijo. Van frente al Rey a plantearle el problema, y Salomón les dice, “vamos a cortar el niño a la mitad, así las dos lo tienen”. La mujer que había perdido su bebé y estaba muy perturbada, asintió. La verdadera madre, se desesperó que no, que se lo daba, pero que su hijo no podía ser asesinado. Así el Rey, dijo, “ella es la verdadera madre”.
Solo estando bien, una madre o un padre, pueden decidir más que para sí mismos, lo mejor para sus hijos.
Salvando las grandes diferencias, las épocas son otras, los jueces no son reyes, ni tienen la razón absoluta, pero sí el poder que se les adjudica. Todos somos humanos, y todos nos equivocamos.
Esta madre ha luchado hasta donde pudo, y sin dudas lo seguirá haciendo.
Protegió y también fue acatando y cediendo.
La justicia no tuvo en cuenta otras alternativas familiares para aplacar aguas y estabilizar los padres.
De todas formas, hay que estar en los zapatos de todos y cada uno de los implicados en esta historia.
Esperemos ver cómo sigue esta situación, que no pase a ser otro, “caso cerrado”.
*Especialista en Vínculos