Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

INIA realizó ayer su jornada de cría vacuna sobre basalto

Ayer se realizó la jornada destacada de INIA, sobre la cría vacuna sobre basalto, que comenzó en el establecimiento “El Charabón” donde se presentó el sistema de producción, en base a un pastoreo rotativo, flexible, con ganados de cría y ovinos.
Pablo Guggeri, de “El Charabón”, dijo a CAMBIO que “se mostró mejoramientos de campo con lotus rincón y lotus angustísimos, y el manejo de pastoreo rotativo con vacunos y lanares, con vacas paridas y ovejas paridas, un pastoreo flexible, donde se manejan dos o tres días con vacunos y después con lanares, para después darle 50 días de descanso hasta el próximo retorno al próximo pastoreo”.
El predio cuenta con 65 potreros donde pastorean en un sistema flexible, primeramente los vacunos y luego los ovinos. “Con vacas de cría y ovejas de cría, fue un gran desafío para nosotros poderlo implementar” dijo Guggeri, quien además explicó que “había que ver si se podía mover las vacas preñadas y paridas cada dos días y vimos que sí se podía, con mucha flexibilidad”.
Desde el punto de vista productivo, Guggeri dijo que “para ser un campo de basalto, 100 kilos de carne equivalente en varios años, me parece muy correcto y además son mantenidos entre los ejercicios. Lo mismo en la majada, se reproduce bien, con 3,5 kilos de lana, no demasiado alto ni bajo. El procreo vacuno está arriba de 90 en los últimos años y con terneros cabeza de parición”.
Por su parte el Ing. José Velazco, técnico de INIA Treinta y Tres, disertó sobre la importancia de la selección de las hembras de reemplazo en los rodeos de cría. “Las hembras de reemplazo son el principio del éxito de un rodeo de cría. Cuando uno planifica un rodeo de cría puede planificarlo desde lo que tiene o desde lo que va a nacer y en función de lo que va naciendo ir formando el rodeo” dijo el profesional.
La selección de las hembras debe pasar principalmente por “saber lo que uno precisa, cuantos animales necesita reemplazar dentro del rodeo, determinado por los porcentajes de preñez, por los criterios de refugos de vacas y por la necesidad de agrandar el rodeo”.
Velazco dijo que “en general” las mejores hembras de reemplazo, son “las hijas de las vacas que parieron antes” además aquellas que a la hora del destete “tengan un mayor desarrollo, que comúnmente son las que nacieron antes”.