Viernes 15 de noviembre, 2019
  • 8 am

Opinión: El punto en cuestión

Por Marcelo Oliva
Los torneos a nivel de Divisiones Formativas a nivel de clubes y selecciones, finalizaron sin un lugar en lo más alto del podio para los equipos salteños. Apenas subiendo a un tercer lugar en competencias que fueron dominadas por los equipos de las Ligas de Paysandú y de Soriano. Dos ligas con entrenadores para cada uno de sus equipos en selecciones, a diferencia de los nuestros con una dupla para tres planteles. A nivel de equipos, sanduceros y mercedarios fueron dominantes con un juego distinto al que se ve en las competencias domésticas, es decir, más ordenado y con otros conceptos. Las diferencias fueron elocuentes en varios casos, y los resultados en los partidos lo reflejaron. El básquet de Salto recibió “cachetazos” inesperados. ¿Responsabilidad de los entrenadores? Tal vez, aunque depende de las generaciones de momento y algún otro factor, pero las enseñanzas que pueden brindar en sus clubes, la preparación de planteles en las distintas categorías y planificación deben tener un soporte de quienes manejan la actividad. Sucede que las dos áreas no conjugan por cuestiones que nada tienen que ver con el básquet, y es una realidad que se palpa. No tienen sintonía. Los entrenadores trabajan de entrenadores, no de otra cosa, pero la dirigencia no trabaja de tal manera porque incurre en áreas que no conoce y no sabe escuchar propuestas con un oído amplio. En la planificación, muchas veces, se piensa en es sacar ventaja según el potencial de una generación, hasta donde jugar y a veces lo menos posible. Con o sin playoffs y hasta cuándo porque están las vacaciones o porque se viene navidad y año nuevo. Lejos está esto de ser una planificación. Y más aún, cuando los entrenadores proponen y dan su punto de vista, en reiteradas ocasiones han sido rechazadas. Tienen los contactos para potenciar la actividad que los dirigentes no tienen, pero no gusta a veces hasta por cuestiones de relacionamiento. Entonces, se busca integrar al básquet de Bella Unión, Artigas, que no es competitivo para los salteños, ni los hace crecer. Es sí una actividad integradora, que es mejor para los norteños pero Salto deben mirar al otro lado. No sirve ganar por 40 y perder de manera catastrófica con quienes hoy están por encima en la región. Salto debe mirar al sur del cual se está lejos porque no acepta las formas, y tampoco tener que gastar cuando es inversión. Si se golpea la puerta de la Federación Uruguaya, la primera, y no se tiene la creatividad para intentarlo en lo local al menos para acompañar. Se le pide a los clubes, muchas veces, gestiones que no son para ellos, y en la medida que se siga sin encontrar el camino por caprichos, antojos, rencores, desconocimiento a donde apuntar, diferencias, ventajas deportivas en base a un potencial, este dominio de Paysandú y Soriano continuará porque todo tiene un orden. Está en los clubes, en vez de querer manejar la cocina de la Liga y algo más, tener una amplitud que posibilite una reestructura interna que a esta altura, visto los resultados de lo actuado en las últimos años, a todo nivel, es muy necesaria.