Martes 19 de noviembre, 2019
  • 8 am

Salto necesita una Zona Franca

Leonardo Vinci
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Leonardo Vinci

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Por Leonardo Vinci.
A iniciativa del Gobierno del Dr. Julio María Sanguinetti, se aprobó en 1987 la Ley de “Zonas Francas”. Fue uno de los aciertos más importantes logrados por la administración de aquel entonces. Sus formidables logros están a la vista.
Las Zonas Francas ocupan un pequeño territorio y los usuarios están libres de costos y trámites que corresponden a las aduanas y exonerados de toda clase de impuestos.
La norma estableció originalmente “… de interés nacional la promoción y desarrollo de las zonas francas, con los objetivos de promover las inversiones, diversificar la matriz productiva, generar empleo, incrementar las capacidades de la mano de obra nacional, aumentar el valor agregado nacional, impulsar las actividades de alto contenido tecnológico e innovación, promover la descentralización de las actividades económicas y el desarrollo regional, y en términos generales, favorecer la inserción del país en la dinámica del comercio internacional de bienes y servicios, y los flujos internacionales de inversiones.”
Estos emprendimientos pueden ser de propiedad pública o privada, y deben estar cercados, para garantizar su aislamiento del resto del territorio.
Pueden funcionar en la “Zonas” toda clase de actividades industriales, comerciales o de servicios y entre ellas: comercialización de bienes, depósito, almacenamiento, acondicionamiento, selección, clasificación, fraccionamiento, armado, desarmado, manipulación o mezcla de mercancías o materias primas de procedencia extranjera o nacional. Instalación y funcionamiento de establecimientos fabriles. Prestación de todo tipo de servicios, no restringidos por la normativa nacional, tanto dentro de la zona franca como desde ella a terceros países. Se consideran comprendidas, las prestaciones de servicios dentro de cualquier zona franca en beneficio de usuarios de otras zonas francas.
Actualmente las 12 Zonas Francas en el Uruguay generan más de 15.000 puestos de empleo y son un instrumento relevante de promoción de inversión extranjera para el país, exportando más de 4.000 millones de dólares anuales.
En relación a los salarios percibidos, la remuneración promedio del total ha sido de 3.522 dólares, siendo más del doble que la remuneración promedio del total de la economía.
Por medio de los beneficios de la Ley de Zonas Francas se permiten actividades comerciales, industriales y de servicios y se protegen a las empresas instaladas de todo posible cambio, generando reglas de juego claras y estables para los negocios.
Exoneración de impuestos nacionales ya existentes o a ser creados.
Exención de contribuciones a la seguridad social para expatriados.
Libre movimiento de capitales y repatriación de utilidades sin restricciones legales.
No existencia de restricciones a la circulación de moneda extranjera, materiales preciosos, bonos o cualquier otro tipo de papel comercial o financiero.
Lamentablemente, sólo el 25 % de la mano de obra ocupada trabaja en las Zonas Francas del interior.
En Salto no funciona ninguna y en el Norte solo existe una en Rivera.
La posición de nuestro departamento y su producción, hacen aconsejable bregar por la instalación de una “Zona franca”, que, desde luego, se convertirá en una poderosa herramienta para el desarrollo, trayendo prosperidad a la región.
La posición geográfica de Salto, hace más ventajoso aún abordar el proyecto.
En los últimos tiempos, hemos escuchado a referentes políticos hablar del tema, aunque sin comprometerse con nuestro Departamento.
Agroindustrias, cueros, etc. podrían considerarse para ocupar el emprendimiento
Ojalá que la iniciativa,- que busca captar inversión, generar empleo y aumentar las exportaciones,- reciba un importante apoyo ciudadano.
Salto lo merece.