Sábado 16 de noviembre, 2019
  • 8 am

¿Por qué es tan dificil mantener una dieta saludable?

MSc. Débora Sotelo
Dp. Diabetología.
Dp. Psiconeuroinmunoendocrinología
Uno de los mayores problemas relacionados al estado de salud es el logro de una conducta de vida donde la alimentación saludable sea lo cotidiano.
El Padre de la Medicina, Hipócrates, 400 a.C. nos lo dejó dicho: “sean tus alimentos tu medicina y tu medicina, tus alimentos”. Sin embargo, aún no hemos podido comprender que lograremos salud, cuando aprendamos a valorar nuestros alimentos, ya que en ellos se encuentra nuestra esencia física (proteínas, glúcidos, lípidos, vitaminas y minerales).
Si dejamos atrás las palabras de Hipócrates y volvemos al presente, podríamos decir que hemos avanzado mucho, tanto científica como tecnológicamente. Hemos evolucionado al punto que hoy podemos saber íntimamente cómo es la fisiopatología de todas las enfermedades que padece el ser humano. La epidemiología nos permite estar en conocimiento de las todas las enfermedades que afectan al mundo y nos brinda detalles de las proporciones de personas involucradas.
La evolución permite, gracias a la investigación permanente, saber también cómo tratar y/o curar dichas patologías.
Sin embargo, no hemos podido lograr aún que las personas se responsabilicen de su propia salud y busquen verdaderamente vivir en dicho estado.
Una de las razones más importantes es la dificultad que mantiene la población en su conjunto a la hora de adquirir una forma de alimentarse saludable y mantenerla como conducta de vida.
Hoy podemos afirmar que el problema no es la falta de información, sino el escaso conocimiento real de que el concepto de la individualización es más que pertinente cuando se trata de “NUTRICIÓN”.
¿A qué me refiero con esta expresión?
La excesiva mezcla de información nutricional que existe globalmente, proveniente de fuentes de diversa índole, lleva a que haya una inmensa y muy variada gama de orígenes desde los cuales dicha información proviene. Esta gama de fuentes de información se extiende desde aquellos expertos en alimentación y nutrición, formados académicamente y cuyos títulos universitarios los avalan, hasta los idóneos en preparaciones culinarias o practicantes de una forma o filosofía de vida determinada, cuya motivación personal los ha conducido a crear su propia cultura de vida nutricional, la cual les ha dado resultado a ellos; y como creen que todo es bueno para todos, emiten consejos nutricionales o en muchos casos, brindan terapias de lo que creen que es bueno para tal o cual condición.
Entonces, las personas que ya se encuentran en situaciones de alteración, trastorno o enfermedad, comienzan a aplicar uno u otro consejo, entendiendo como bueno para mejorar o curarse.

El alimento con características saludables, no logra su objetivo si no es adaptado al requerimiento individual.
Hoy se conocen muchísimas propiedades de alimentos (sustancias solidas o líquidas) y de hierbas que podrían ser contribuyentes a nuestra salud, sin embargo, si no conocemos qué es lo que necesitamos, esos alimentos podrían hasta incluso ser perjudiciales para nuestra realidad. Por citar ejemplos, jengibre, chía, jugos détox, harinas sin gluten y otros alimentos que pueden ser excelentes por su composición en sí, pero pueden no ser adaptables a lo que la persona requiere para revertir la alteración que presenta.
Hay muchos alimentos considerados “buenos”, sin embargo, ellos no tienen propiedades “mágicas”.
Esa es una de las causas por las que estamos con altísimos índices de enfermedades no transmisibles. Porque creemos que la magia está en los alimentos que comemos y no ponemos nada de nosotros para curarnos verdaderamente.
Practicamos una “dieta” durante un tiempo, hasta normalizar lo que está alterado, para luego volver al comportamiento inadecuado desde el punto de vista alimentario.

Y luego buscamos responsables afuera.
Uno de los grandes acusados es la industria alimentaria.
Actualmente, la industria de elaboración de alimentos que no presentan cualidades de saludables ha crecido exponencialmente, tal como si se tratara de un gran monstruo indomable. Sin embargo, dicha industria trabaja de la mano de empresas cuyo fin es conocer las tendencias alimentarias de la población para luego plasmarlas en los productos que encontramos en los mercados. Incluso, en base a las preferencias de las personas, se crean los nuevos alimentos que hoy se comercializan.
Es decir, la demanda determina la oferta.
Por tanto, cuando reflexionamos respecto a qué es lo que elegimos todos los días a la hora de sentarnos a la mesa, debemos ser absolutamente honestos con nosotros mismos y hacer un juicio objetivo de nuestra forma de vivir.
Claro, estamos apurados. No tenemos tiempo de ir a la verdulería y/o a la pescadería a comprar esos alimentos frescos; ni tenemos tiempo de cocinar; ni tenemos tiempo de planificar lo que vamos a comer de un día para el siguiente…. Porque hay tantas responsabilidades que debemos cubrir y responder….
Sin embargo, aún no nos hemos dado cuenta de que la responsabilidad mayor que tenemos es con nosotros mismos.
¿Por qué esperamos a perder ese tesoro tan grande que es nuestra salud para decidir cambiar el rumbo de nuestras vidas y elegir el camino que nos lleva al bienestar verdadero y perdurable?
¿No te gusta hacer dieta? Estoy de acuerdo contigo. No hagas DIETA.
El gusto y las conductas se pueden educar, poco a poco, en un proceso de reprogramación de tu forma de pensar con respecto a ti mismo, podrás ir incorporando una variada gama de alimentos naturales que no eran parte de tu vida y comenzarás a disfrutar de ellos.
Luego de un tiempo de practicar esto, te encontrarás necesitando de ellos, pues tu cuerpo habrá aprendido a mantener el equilibrio.
De eso se trata. Es simple.
Cambiemos nuestra realidad y la de nuestra descendencia.
FELIZ DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN.

 

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