Miércoles 20 de noviembre, 2019
  • 8 am

“El campeón del mundo” llega al Cine 4 Daymán

Después de su éxito de crítica llega hasta nuestra sala está estupenda película uruguaya. Estén pendientes de las fechas que se las estaremos comunicando por este medio.
El Campeón del Mundo (2019), tercera película (segunda de largometraje) de los directores Federico Borgia yGuillermo Madeiro. Primero que nada, porque representa un derrocamiento definitivo de aquella idea obsoleta de que el cine uruguayo está hecho de primeras películas (más aún tratándose de realizadores jóvenes, como estos, que no pasan los 40 años). Segundo, porque demuestra la versatilidad y la inteligencia de ellos para desmarcarse de sí mismos, buscando nuevos caminos para la creación. Y tercero porque, al hacerlo, no hacen más que afirmar su propia mirada y sus preocupaciones, que se esculpe con más detalle con este devenir autoral.
DETALLES DE LA PELÍCULA
El Campeón del Mundo, es el retrato de Antonio Osta, fisicoculturista, campeón mundial, oriundo de Cardona y fallecido hace dos años durante la etapa de rodaje como consecuencia de una insuficiencia renal. Es el retrato íntimo de él y del vínculo con su hijo, Juanjo, con quien vivía. Se está nombrando mucho a Clever (2015) a partir de este estreno, película anterior de ficción hecha por estos realizadores, y es lógico: Antonio Osta fue uno de los protagonistas de esa cinta, donde interpretó a Sebastián, un «forzudo» sensible que vive con su madre y que termina de interpelar al protagonista, Clever (Hugo Piccinini). No se está hablando tanto de Nunchaku (2011), su opera prima de mediometraje que, junto a las otras dos, configura una suerte de tríptico sobre la masculinidad, abordado desde el drama, la comedia y la tragedia, respectivamente.cá Borgia y Madeiro se animaron a hacer una película desde una lógica distinta (la lógica del documental) y la vida, en ese juego místico que a veces se establece con quienes la filman, vino a imponer el giro final, determinando buena parte del tono y el recorrido que la película debía hacer. Más que afirmar su imaginario, Borgia y Madeiro tuvieron que escuchar lo que la vida les había estampado en su película para poder retratarlo, ahora sí, desde su mirada.
En la pelicula se nota el esfuerzo por retratar lo que queda después de la gloria, como sugiere la frase promocional, pierde fuerza ante lo que se dibuja por lo bajo.
Ahí otro acierto, porque era muy fácil colgarse con el cierto «patetismo» que hay en Osta y su ancla recurrente con el éxito del pasado. Mucho más difícil era atender lo que se desprende de la búsqueda un poco desquiciada que representa el fisicoculturismo y la persecución de un cuerpo imposible.