Jueves 3 de diciembre, 2020
  • 8 am

La historia de una ex meretriz que hoy trabaja contra la explotación sexual de mujeres y niñas

Por Andrés Torterola.
“El hilo conductor de mi prostitución fue la pobreza, mi analfabetismo, vivir en un sistema familiar violento y posteriormente conyugal con el padre de mis hijos”, así comenzó la entrevista con CAMBIO la Psicóloga Social Delia Escudilla que estará presentando su libro Violación Consentida el viernes 8 de noviembre en la Biblioteca Departamental Felisa Lisasola a la hora 19.
Dijo que tiene miles de compañeras muertas por diferentes cuestiones, porque no aguantaron la prostitución, la violación y la droga.
UNA INFANCIA DIFÍCIL
Delia contó sobres sus inicios en la Provincia del Chaco (Argentina), del monte, sus padres eran analfabetos y su madre con muchos hijos, dijo que pudo sobrevivir al monte chaqueño a lo que aún hoy sigue siendo la población más vulnerable y las más olvidada de todo Estado y gobierno.
“Hasta los 16 años me quedé en El Chaco, ayudando a mi madre a criar a los otros hijos, siendo explotada en trabajos pesados, y abusada por mi padrastro a los 9 años, después que mi madre se separa de mi padre”. El matrimonio con el padre de sus hijos duró 12 años, golpe tras golpe, pobreza absoluta, “yo tuve tres hijos productos de esa relación, antes que me matara decidí separarme, ahí comenzó mi vida destrozada por la violencia, los golpes y mis tres hijos”.
UN EXTERMINIO A CIELO ABIERTO
“Luego de mi separación comencé el estudio en la escuela primaria en compañía de mis hijos, porque yo era analfabeta y comencé a rever lo que iba a hacer con mi vida. Mis hijos estudiaban y yo traté de que nunca le faltara la comida. En ese momento tenía pequeños trabajos. En el año 1999 ingreso a la secundaria, en el año 2001 hubo un estallido social en Argentina y los trabajos que tenía los perdí. Empezamos a vender cosas con uno de mis hijos, en la feria y finalmente en el año 2002 ya no se podía más. Pasaron los días y la necesidad imperante de que tus hijos coman y de tu propia sobrevivencia es la que te lleva a pararte en una esquina, yo lo aprendí después con muchos años de estudio. Un día le dije a una mujer “yo me voy con vos”, porque no teníamos nada para comer y yo decía cómo es posible que estando en un país que se quiebra hay plata para la prostitución, en esa época empezó mi vida dentro de la prostitución.
En un primer momento yo con 32 años, estudiando en la secundaria, tenía más energía, era militante de un partido de izquierda y durante la tarde me prostituía. En aquel período lo llamaban trabajo, en realidad era como un campo de exterminio a cielo abierto.
Pasé muchas cosas como ver morir a compañeras, ver violar a compañeras en la calle y no poder hacer nada porque vos eras parte de la calle. Estar con 5 hombres a la vez y no saber si ibas a salir viva. Terminé la secundaria y me anoté en la Escuela de Psicología Social, cuando me recibí dejé la prostitución, pero si yo no hubiera estudiado hoy estaría en la calle o muerta”, dijo.