Sábado 14 de diciembre, 2019
  • 8 am

La herencia maldita

Andrés Merino
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Andrés Merino

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Por Andrés Merino
Aparentemente, a cinco días de la Segunda Vuelta, todo indica que habrá alternancia en el gobierno de nuestro país. Todos los especialistas coinciden en que es prácticamente irremontable la diferencia que obtuvo a su favor la oposición el pasado 27 de octubre, y por más pataleos y demás que ensaye el Frente Amplio, la tortilla se dio vuelta.
Hace quince años que no se cambia el signo del partido de gobierno, y es por eso que no todos recuerden la repetida frase ” La Herencia Maldita” a la que solían echar mano los gobernantes entrantes para explicar la magnitud de muchos problemas que no esperaban encontrar antes de asumir responsabilidades.
Si bien había algo de cierto en esa expresión, a mí, en lo particular, siempre me hizo ruido, me pareció una muletilla que venía a justificar los desaciertos iniciales de un gobierno que no las tenía todas consigo. Muy cómodo me parecía el recurso de echar culpas para atrás; lo cierto es que por algo la gente había cambiado de responsables al mando y punto. Para qué seguir con los ojos en la nuca y adjudicando yerros a quienes ya se habían ido? De ahí en más debía ser responsabilidad de los entrantes.
En fin: nunca me gustó entonces lo de la Herencia Maldita por su tufo a justificación.
El Frente fue el campeón del abuso de esa muletilla, tanto así que Martínez hoy, en el último debate recurrió a esa letanía referente a la situación que se vivía en el país en 2005, cuando asume la izquierda el gobierno. Lo descalificante del ingeniero es que recurrió a algunas mentirillas (en total discordancia con lo expresado por Vázquez y Astori en su momento) para aderezar lo de la Herencia Maldita. Mal parado quedó el candidato del Foro de San Pablo enfrascado en discusiones de hace quince años y que no ha podido superar por lo visto.
Sin embargo, las circunstancias cambian y quizá esa maldición sea una preocupante realidad a la hora de ganar Lacalle, como todo hace pensar. El Frente deja aciertos y errores como todos. Más errores que aciertos, según lo percibió la ciudadanía en la Primera Vuelta, y si de sólo eso se tratara, yo no consideraría feliz recurrir al uso de la frase que nos ocupa, sino que apreciaría que el nuevo gobierno se dedicara a recuperar el tiempo perdido en estos tres lustros sin detenerse a cavilar sobre desaciertos pasados de una izquierda fatigada ya de perseguirse la cola todos estos años.
A nadie le es ajeno que en la región, de la cual no podemos mudarnos, soplan vientos de proa, y que hay preocupaciones económicas a granel; también de desempleo, competitividad, presión fiscal, hipertrofia del Estado, Salud, pésimo manejo de la Relaciones Exteriores, corruptela, etc. ; mas lo realmente preocupante es la crisis educativa, y de convivencia, seguridad incluida, en que esta gente ha sumido al país a lo largo de tres desgobiernos.
Considero una Herencia Maldita el deterioro de los valores de convivencia familiar y social que el Uruguay sufre.
Sin exagerar, hay generaciones enteras irrecuperables: ignorantes al punto de no entender lo que leen y casi incapaces de escribir un pensamiento coherente, en un país que supo estar a la vanguardia de la alfabetización mundial. Incluso estos nuevos casi analfabetos se expresan con un muy limitado vocabulario, del cual la mitad de las palabras son insultos y sonidos guturales.
La violencia, abusos, etc. intra y extrafamiliar es moneda corriente que sufren esas generaciones como cosa normal de una vida que es un infierno. La mala educación campea, el mal ambiente se percibe, y la droga achicharra el cerebro de miles de infelices que ya están en categoría de zombies sin salida; y lo peor es que esos seres le hacen la vida insoportable a los demás, empezando por sus propias familias ya dinamitadas sin remedio. Grandes partes de Montevideo y cada vez más en el Interior, son intransitables y directamente suicidas ya desde poco antes de que caiga el sol.
Ya ni se puede colgar un calzón a secar sin que te lo roben. Así de gráfica es la situación.
Quienes son padres me entenderán cuando comparto mi continuo temor referido a la integridad de nuestros hijos cuando salen a la calle o a compartir una salida con amigos.
En fin, el rosario es largo en cuanto a inseguridad se refiere. Inseguridad descontrolada gracias a un gobierno que la fomentó y que ahora promete falazmente que la va a combatir si es reelegido de la mano de un sociólogo con visos de charlatán.
Nos han separado en bandos (oligarquía y pueblo?) que buscan enfrentarlos para terminar de una buena vez con esta sociedad burguesa que tanto molesta a los comunistas y asociados, y de frutilla de una torta que sin dudas se heredará, han convencido a generaciones enteras acerca del nulo valor del trabajo y la superación personal.
Cambiarle la cabeza a generaciones enteras crecidas en la lógica del asistencialismo sin contraprestación, en la envidia hacia el emprendedor y la descalificación del que estudia y es respetuoso, será una tarea titánica para la coalición que aparentemente triunfará este domingo.
Esta vez sí: una verdadera Herencia Maldita.
P. D. Nos vemos en las urnas!