Martes 7 de julio, 2020
  • 8 am

Empezó el cambio

Rodrigo Goñi
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Rodrigo Goñi

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Diario

Por Rodrigo Goñi
Como siempre que nos ha tocado, nos encontramos con tierra arrasada, desempleo, deudas, pesimismo en la gente; esta vez, no estamos solos, hay medio país, colorados, cabildantes, independientes, gentes (que suena raro), que tenemos el mejor de los propósitos, aportar lo mejor de cada uno para detener el desbarranque que la deuda pública, descontrolada, amenaza; para lograr una mejor inserción internacional que permita vender mejor nuestra producción; para lograr una ecuación de costos nacionales que nos permita competir con países que no tienen mejor gente, pero que han logrado distribuir mejor la carga de derechos y responsabilidades, de manera tal que a la hora de pasar raya, son mucho más competitivos que nosotros.
Estamos seguros que debemos mejorar la educación que forma a nuestros hijos, y para ello es fundamental la tarea de maestros y profesores, que deberán comprender que por el camino que vamos estamos fracasando, y que por supuesto no es su culpa, pero si es su responsabilidad salir de ese camino; que no es admisible que no haya comprensión lectora en jóvenes que ingresan a la universidad, porque pasaron por doce años de educación (e incluso muchos, más), como tampoco lo es que tantos no terminen siquiera los ciclos básicos, porque eso es una condena a la pobreza permanente.
Y por supuesto que tenemos que lograr que la gente viva en paz, no es posible que el miedo gobierne nuestras vidas, que cualquiera crea que puede vivir al margen de las normas de convivencia que nos hemos dado, que no se acepte que nuestros derechos terminan donde empieza el de los demás, que no se respete nada ni a nadie, que se trafique con drogas que están destrozando vidas y familias y no pase nada; claro que será difícil lograr encauzar un río que está absolutamente desbordado, pero con la convicción de que el mandato soberano es de cuidar al ciudadano, vamos a poner todo el peso de la autoridad y de la justicia al servicio de la causa.
Estamos viendo en América, y se anuncia ya en nuestro país por parte de la nueva oposición, que la lucha será sin cuartel, que se estará en la vereda de enfrente, que habrá conflictos, y es una pena, porque Uruguay necesita de todos.
Costó treinta años que un blanco llegara nuevamente a la presidencia en Uruguay.
Las emociones personales se vienen en tropel, 1989 fue mi primera elección como candidato, en las tres décadas siguientes no hubo un día en que no respirara política, se sucedieron elecciones nacionales y departamentales, victorias y derrotas, y siempre hemos seguido pensando en el futuro, pensando en el país que queremos, en el departamento que queremos, en la ciudad que queremos; y el domingo, al fin ganamos y en ese momento todo se mezcla, y tres décadas, parecen un instante. Hace treinta años, moría papá, no pudo ver el triunfo del 89, pero si en algo me he empeñado, es en seguir el camino que marcó, y en esto creo no haber claudicado.
¡Vivan los blancos!