Jueves 22 de octubre, 2020
  • 8 am

Donde se sostiene la pareja y la influencia de la virtualidad

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
El amor, el sexo y el apego son tres cuestiones que influyen en la sustentabilidad de la pareja.
A veces se tiene la suerte que se den las tres cosas juntas, a veces dos y a veces, solo una.
Para quienes sostienen que el amor es la base de la relación y tienen un ideal de cómo debe ser, y este ideal se mantiene inamovible, y no se flexibiliza, los caminos serán escuetos.
Quienes sustentan que en la sexualidad se sostiene la pareja, y lo vivan como preponderante en el vínculo, donde el partenaire transite un periodo de disminución de líbido, (porque somos humanos, no animales), y los altibajos son esperables, quien base su relación en el sexo, y sea muy ansioso, potenciará inseguridad y malestar en el otro.
El apego es otro punto de sustentabilidad en la pareja adulta. Se puede tener una relación apoyada en un apego maduro, donde la seguridad se sostiene no necesariamente estando uno al lado del otro, sino basada en la confianza y la estabilidad del “entre” dos.
Cuando el apego es inseguro, y se vive al otro como si fuera oxígeno, la necesidad predominará sobre todo, el tener al otro cerca, o tener señales permanentes de que se está conectado con ese otro, así las demandas de constantes whats app, dando cuenta que se está ahí. Acá la dependencia emocional puede llegar a ser sofocante y/o alimentarse, sobre todo cuando una de las partes capta la necesidad del otro, y juega al silencio (no escribe, lee y no contesta), capta que de esta forma deja enganchado al otro. Y el otro enloquece en la espera de una respuesta, una mirada…
Que a pesar de la caída de alguna de estas tres bases donde se apoya el vínculo de pareja, pueda ser hablado, reinventado, resignificado. No siempre darlo por terminado.
Hoy vemos como en la evitación del dolor, la búsqueda de una felicidad idealizada, lleva a que las parejas, no puedan sostener sus acuerdos y/o renovarlos.
Esa necesidad de plenitud, lleva a acudir a las redes virtuales, que proveen de miles de opciones, que introducen terceras personas, y no resuelven, sino que hacen al conflicto, porque rompen la confianza.
A veces, es tan grande el sufrimiento, que se busca aliviar como se puede. Cualquier expresión o acto que reduzca el dolor, cuenta. Aunque solo opere como “manotazo de ahogado”.
Cuando se transita una desilusión, después de un tiempo, el amor y el deseo vuelven a resurgir, con temores, y adaptándolo a lo que cada uno pueda.
La llave la tiene nuestro deseo, el deseo que cada uno haya podido construir.
El amor existirá siempre con diferentes matices, formas, formatos, denominaciones. No se va a extinguir nunca. Las personas van buscando nuevas formas de expresarlo.
Así, para algunas personas el que su pareja dé “Me Gusta”, a alguna foto o comentario de alguien genera rispideces.
Es que a veces una nueva relación comienza por un “Me Gusta”.
Las formas de establecer un vínculo de pareja, es hoy, generalmente, virtual.
Si después queda en un simple intercambio, un chateo, o nada, será cuestión de cada uno.
De la capacidad de cada uno en cuidar, pensar y posicionarse en “qué quiere”.
Buscar en la virtualidad “alguien”, cuando se está solo, tiene otras connotaciones. Generalmente es una forma de resguardarse, no exponerse y creer, ilusoriamente, que se encontrará un ideal, en ese otro no conocido. Fantasear el encuentro, y si se deja pasar mucho tiempo para el encuentro real, puede que todo el periodo de idealización se venga abajo. Encontrarse con el otro real, dejando de lado proyecciones idealizadas de una “media naranja”, es dar lugar a un amor adulto.
Y acá entra en juego nuevamente el deseo de cada uno. Madurar el proceso de relacionarse, aceptando qué cosas nos “unen”, si al principio fue el enamoramiento y la sexualidad, o el apego, y ahora solo hay apego, historia, etc., elegir transitar con una misma persona o no.
A veces las cosas se pueden resolver y a veces no. Entonces el camino que queda es, “amigarse” con los conflictos…porque amar, implica inevitablemente, atravesar conflictos.
*Especialista en Vínculos