Viernes 3 de abril, 2020
  • 8 am

Una vida, muchas vidas

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Toda persona en el curso de su vida ha tenido conductas que pueden ser calificadas como erróneas por las demás personas o por uno mismo y es seguro que cualquiera con dos dedos de frente se haya tenido que arrepentir de algún error cometido ya sea recientemente o hace mucho tiempo.
Resulta que los seres humanos no somos máquinas y estamos condicionados por una infinidad de circunstancias que nos llevan a actuar de una determinada manera.
Nuestro cerebro, desde el nacimiento va absorbiendo del entorno y va se impregnando en forma subliminal de la influencia de todo lo que nos rodea y nos lleva casi sin percibirlo a mimetizarnos con la idiosincrasia colectiva compartiendo pensamientos que definen una forma de ser y de actuar que termina por resultarnos cómoda para no tener que confrontar con esa mayoría circunstancial.
Sin embargo, en algún momento y con pasión diversa terminamos por cuestionar el statu quo o culto mayoritario, e intentamos razonar en forma independiente por fuera de una ideología establecida tratando de escapar de esa red ideológica grupal aunque esa red subliminal es demasiado firme para poder independizarse de ella.
La vida de un individuo es demasiado corta dentro del contexto histórico pero larga a su vez y transita por numerosas etapas con muy diferentes improntas, la etapa inicial de absoluta dependencia, la etapa infantil y adolescente de inmadurez biológica e intelectual con inconductas perdonables al punto que la legislación considera inimputable por la incapacidad de discernir adecuadamente, luego el alocado impulso de la primera juventud, luego la toma de conciencia para encontrar un camino que se inicia incierto, luego la sedimentación de las ideas en camino a una estabilización asumiendo progresivamente responsabilidades para ir adquiriendo paulatinamente una mirada cada vez más serena y madura tratando de ser un buen ejemplo para los que dependen de nosotros hasta llegar a la etapa de ir dejando los lugares hasta ahora ocupados para que se hagan cargo las generaciones que viene remando desde atrás.
Son muchas vidas en una única vida con aciertos y con errores, con reconocimientos y con castigos que la propia comunidad va generando, cada etapa ocurrida va caducando y va feneciendo el ser que fuimos y el único hilo que nos une a esas” otras vidas pasadas” es nuestra memoria que nos recuerda que fuimos ese y aunque ahora seamos un ser muy diferente a lo que fuimos, esa memoria nos identifica con nosotros mismos.
La tecnología moderna acumula pruebas que quedan escritas o filmadas y según se dice, casi nadie podría resistir un archivo y siempre habrá alguien dispuesto a cobrarse una deuda.
Si permanecemos en la misma comunidad y si nuestras vidas pasadas dejaron “secuelas” la memoria colectiva no delata y en ocasiones no nos perdona lo que fuimos quedando rehenes con un pasado con el que ya no nos quisiéramos identificar.
Cada uno va construyendo su propia historia y las cosas no necesariamente trascurren como cada uno desearía, algunos transitan por prolijos caminos otros intentan tomar por el atajo, otros, en ocasiones asumen conductas temerarias y más tarde las estadísticas se hacen cargo de analizar cómo le fue al conjunto pero a cada le tocará su destino y como todo en la vida, la suerte es diversa y la desgracia también, en términos generales, la mayoría zafa pero otros caen en el lado equivocado de la línea y cargarán con su historia que seguirá pesando en las “vidas futuras” con un peso variable, el de la propia conciencia o el peso de la memoria colectiva que en ocasiones no perdona.
Pero nada puede ser para siempre y cuando el curso se endereza, el tiempo suele ir diluyendo los malos recuerdos y hasta la propia legislación prescribe determinadas faltas en el curso del tiempo.
Cada uno tiene varias etapas en su vida, que son como vidas diferentes, muchas que no se analizan demasiados lucen como ejemplares y otras no tuvieron tanta suerte y los que erraron de entrada o en algún momento y alguien los vio, tendrán que cargar mochilas de peso variable que pesarán por siempre por más que se intente enderezar el trecho.