Viernes 14 de agosto, 2020
  • 8 am

A dos años de la muerte de Nazarena Porto su madre continúa pidiendo justicia y envió un mensaje al asesino

Diario

Por Karina De Mattos.
Dos años después de que encontraron el cuerpo sin vida de una adolescente de 16 años en Cañada Santa Cecilia -próximo a Villa Constitución-, Leticia Da Costa Leites, su madre, sigue insistiendo que a su hija la mataron y reclama que se haga justicia. Pese al cúmulo de pruebas recopiladas durante la indagatoria, el crimen de la joven sigue impune. CAMBIO dialogó con su madre ayer en el lugar donde vió a su hija por última vez. Donde la Asamblea Permanente de Mujeres la acompañó realizando una alerta por Nazarena.
-¿Cuál es su sentir a dos años de la desaparición de Nazarena?
-Una vez más estoy acá un domingo en la Plaza de Deportes con la foto de mi hija para seguir adelante con todo esto, seguir moviendo, haciendo lo que sea con tal de que se descubra que fue lo que pasó. Porque ella desapareció de acá, estoy bien segura como la mamá que soy. Pienso que no estamos en un país grande como Estados Unidos, estamos en Salto, yo se bien que acá o en algún lugar cercano está el que me sacó a mi hija.
-¿Qué espera del caso que aún está en marcha?
Quiero que se descubra, quiero explicaciones, quiero saber quién fue, qué pasó. Ya va a hacer dos años ahora el primero de enero, falta poquito. También quiero que sepa la población que para mi ya no existen más, para mí son días como cualquier otro. Todos estos días mientras los demás festejan yo me encierro, no quiero saber de nada. Lo único que hago es mirar fotos de mi hija. Se que ella está siempre conmigo. Me trago la rabia pensando qué pasó con Nazarena, qué le hicieron y porqué le hicieron eso. Tenía apenas 16 años, no molestaba a nadie, se daba con todo el mundo.
¿Recuerda la última vez que la vio?
-Fue un sábado treinta de diciembre, yo salía de mi trabajo y me acompañó a la parada del ómnibus y ella amorosa como siempre me dijo «Ma yo voy a esperar que vos subas en el ómnibus». Ese día estaba cerrada la plaza de Deportes y me pidió plata para ir al cyber, le di treinta pesos. Me acompañó hasta que yo me fuera y me dijo que iba al cyber y después iba para casa. Yo siempre le preguntaba si la acompañaba alguien y ella me decía que sí. Ese día jamás llegó a dormir.
Estoy acá en Ferro Carril y miro todos los rincones, todos los bancos, la parada, incluso la veo cruzando la calle, acá en esta esquina de la plaza siento su presencia.
Hay gente que la vió, ella estaba con dos personas mayores en la esquina de la Plaza de Deportes, la vieron tomando dicen, ella nunca más volvió a casa a dormir.
-¿Qué le diría a quien pueda aportar información?
Al maldito que la llevó, porque sé que la llevaron hasta allá donde apareció, al mal nacido que debe ser un monstruo le pido que dé la cara, que sea un poquito gente y que se ponga en mi lugar, que estoy deshecha.
Me pregunto si la gente se cree que nadie extraña a Nazarena, somos muchos los que la extrañamos enormemente y todos estamos esperando respuestas día a día.
Los que dicen que no saben nada no puede ser que no sepan, algo saben sí, porqué no dicen las cosas, digan que fue lo que vieron.
Porque estoy segura que alguien tiene que haber visto”.