Jueves 2 de julio, 2020
  • 8 am

“La gran mayoría no cambiaría su voto, pero un grupo sí”

Por Carlos Arredondo
La campaña electoral departamental aún no terminaba de arrancar cuando se vio abruptamente interrumpida por la declaración de emergencia sanitaria decretada por el Gobierno Nacional, el pasado 14 de marzo. Los partidos, candidatos, y sectores debieron frenar sus ímpetus y esperar a que todo volviera a la normalidad, pero si bien aún no culminó la emergencia, la normalidad a la que estamos llegando, es nueva.
El pasado viernes el politólogo Emilio Arredondo, analizó en Webinar Periodístico, cuánto ha impactado el freno impuesto por la emergencia sanitaria en la tarea de políticos, partidos y sectores, quienes ya recomenzaron su carrera se encuentran con una nueva normalidad que no conocen a fondo, y cambios drásticos a los que deben adaptarse.
El politólogo comenzó observando que la «nueva normalidad» en la que recomenzó la campaña electoral, “la convierte en una campaña en la que todos estamos aprendiendo. Lo primero que tenemos que tener es humildad a la hora de pensar, de hablar y por supuesto, a la hora de planificar y diseñar una campaña. Sobre todo porque estamos obligados a la confusión; no solamente podemos estar confundidos, sino que debemos estar confundidos, independientemente que hay gente que procura simular esa confusión. Pero aquel que dice que no está confundido, o está ignorando el calado del impacto o simplemente está gestionando un personaje -que también es legítimo- porque los políticos en última instancia deben gestionar un personaje.
Estoy convencido que no debe haber una sensación de certezas, porque esto no fue una interrupción, porque el concepto de interrupción parecería indicar que es un paréntesis. Hasta marzo la cosa venía normal, hubo -o está habiendo- un paréntesis, y una vez que se cierre el paréntesis se retomará la normalidad. Y en ese sentido quien lo piense así, estaría cometiendo un error, le está errando mal», sostuvo.
UN IMPERATIVO METODOLÓGICO
Dijo, además, que «Desde el punto de vista profesional, sugiero, insisto, subrayo, la necesidad de considerar la confusión como un imperativo metodológico, porque Uds. los periodistas, nosotros los analistas, los políticos, la ciudadanía en su rol de opinión pública, los académicos que se dedican solamente a investigar, todos a la hora de tomar una postura sobre cuestiones muy profundas o cuestiones banales o cotidianas, lo hacemos en función de un razonamiento que siempre es comparativo; cada vez que pasó tal cosa, suele pasar tal otra. El asunto es que la historia no muestra antecedentes de esto que está pasando, de una campaña que se interrumpe, que se está desarrollando en pleno invierno, que se aleja en el tiempo más allá de lo que habitualmente estábamos acostumbrados en términos de lo que es la asunción del nuevo gobierno nacional, donde la opinión pública está razonablemente cautelosa, sobre todo en materia sanitaria, y además donde se muestra, no solo a nuestros líderes de países emergentes, con un nivel de profesionalización medio, sino cuando vemos que los líderes más importantes del mundo, quienes están rodeados de decenas de los mejores profesionales y técnicos del mundo, están un día sí, y otro también metiendo la pata, diciendo disparates, cometiendo errores, metiendo marcha atrás a cada rato. Entonces sería demasiado necio salir a la opinión pública, a una charla grupal, o bilateral, sacando pecho diciendo me las sé todas, y acá hay que hacer esto o aquello. Ese tipo de cosas suele verse, pero desde el punto de vista profesional, no es prudente» advirtió.
¿CUÁNTO CAMBIARON LAS CHANCES
DE LOS CANDIDATOS?
Para el politólogo Emilio Arredondo “los candidatos que venían con carretera, con ruta, con mucha visibilidad en la opinión pública, eran Coutinho y Lima, ya que no hay salteño que no los conozca». Para él este detalle los convertía en quienes venían con ventaja: «Digamos que cuando las elecciones eran en mayo, en relación a los demás candidatos, tenían la ventaja de la visibilidad. Y esto no pasa solo en Salto, sino que es una regla general en todos los departamentos y cada vez que hay una campaña, quien sale con un nivel de visibilidad de la opinión pública superior al de los demás, obviamente salen con ventajas. Y por ende quienes tienen que remar ese déficit de visibilidad salen con desventaja. Digamos, por ejemplo, que hay candidaturas que se definieron en diciembre y tenían apenas 4 o 5 meses para instalarse, para convencer, para generar equipos, incluso para hacerse la idea a un nuevo rol. Pero ahora que se extiende la campaña, ganan 4 meses para, de alguna forma, acortar esas diferencias, y en ese sentido ganan quienes tenían menos visibilidad», apuntó.
GANARON QUIENES TENÍAN MENOS VISIBILIDAD
«En este sentido la variable tiempo termina beneficiando a quienes venían con menos tiempo para instalar su imagen, sus ideas, sus opiniones. La opinión pública cuando tiene poco tiempo para asimilar la oferta de una candidatura, o de un grupo, tiende a simplificar sus decisiones optando por lo que mejor conoce. O sea, hasta marzo teníamos un escenario girando en torno a las figuras de Coutinho y Lima, y a partir de que se pospuso la elección gana espacio y visibilidad el resto de los candidatos» dijo.
Consultado sobre cuál es la conducta electoral que observa en la opinión pública, Emilio Arredondo expresó que «hay que tener en cuenta que las sociedades son cada vez más heterogéneas, y hay cada vez menos posibilidades de establecer generalidades. Por ejemplo, la gran mayoría de quienes tenían decidido su voto al mes de marzo, no lo cambiarían, pero un grupo sí. Porque ha habido una serie de sucesos, por ejemplo la irrupción en escena de nuevas ofertas, y ahí, al tomar contacto con nuevas candidaturas, algunos de quienes tenían decidido el voto hasta marzo, pueden cambiar”.
LA ACCIONES DEL GOBIERNO
NACIONAL PUEDEN INCIDIR
Según el politólogo, «Puede pasar también que a raíz de la emergencia sanitaria, alguna gente diga: “Mirá, en este contexto se ha movido mejor fulano, o mengano, que se mostraba de una manera y ahora se muestra de otra” y resuelva votarlo, cambiando su voto.
No podemos perder de vista, también, que una parte importante de la población da vuelta la página una vez que pasan las elecciones nacionales, es decir que no necesariamente ata una cosa a la otra, es verdad también que cabe preguntarse si una serie de medidas tomadas por el Gobierno Nacional respecto al cual muchos actores locales se muestran cercanos o pegados, no pueden llegar a terminar contaminando -favorable o desfavorablemente- la figura local.
El hecho que varios de los que están en carrera en realidad ya están insertos en la estructura burocrática del país, porque han recibido y aceptado la propuesta de participar en espacios de gestión estatal -en CTM, en CARU, etc.- hace que también, obviamente, se modifiquen las cosas a como estaban en marzo».
Emilio Arredondo reconoció que no trabaja en base a datos de las encuestas de opinión, pero usa otras técnicas de observación, «Soy de los que creen que la enorme mayoría de los salteños no tienen el voto decidido. Si me preguntas cuántos, te diría no sé. No lo tenía en marzo, ni lo tiene hoy, lo cual significa decir que lo que se veía hasta marzo es a dos dirigentes importantes, con alta visibilidad, que arrancaban con esa ventaja, que además se han caracterizado por desarrollar su estrategia asentada en la cuestión del contacto y de las estructuras, y eran los que más posibilidades tenían de mostrar y hacer gala de mayor movilización, y mostraban por debajo de lo que uno podría esperar, no mostraban pisos muy altos en marzo. Lo que no quiere decir que no tengan adhesión, pero no es una adhesión que se manifieste» apuntó.
«No quiero decir que esa gente (votante) no esté respaldando, ni que esté ausente de la campaña, estoy diciendo que mucha de esa gente, no ha estado dispuesta a aparecer mostrándose como parte de los pisos electorales de estos grandes dirigentes, y como necesariamente va a tener que ir a votar, es una población que está en la casa orejeando las diversas opciones que ahora tiene con más claridad debido a los cuatro meses extra que tiene la campaña» afirmó Arredondo.