Sábado 5 de diciembre, 2020
  • 8 am

La voluntad del soberano

Gerardo Ponce de León
Por

Gerardo Ponce de León

135 opiniones

Por Gerardo Ponce De León
¿Cuántas veces somos falsos, y mostramos una faceta de nosotros para “la tribuna”? y lo peor de todo es que sabemos que con esa forma, compramos a la gente que nos mira. La culpa es compartida ya que sabemos que “engañando” y diciendo cosas que son imposibles de cumplir, a sabiendas que nuestra forma de ser, no va a dejar que se cumpla, de nuestra parte, lo dicho; como también las condiciones en que estamos, sea económicas o del medio en el cual nos movemos, juegan en nuestra contra.
¿Dónde quiero llegar? Cuando uno siente o escucha que se ha realizado por parte de políticos una reunión, y sabiendo cómo son, uno presente, con buena voluntad y el otro, que es una persona que siempre se le tiene que decir SI, porque basta con un NO, a lo que él piensa, para que deje de servirle, sea quien sea. Es decir, tenemos uno que es autoritario, personalista y que sabe todo frente a uno que busca el bien para la sociedad que quiere.
Situaciones así, me da la impresión que es más común de lo que se piensa. Mientras les escribía esto, pensaba en la relación que tienen, hoy día, un pueblo o país, que dice ser hermanos, y que se ofenden porque nuestro país ofrece seguridad, tranquilidad y una posibilidad real de inversión. Ya se habrán dado cuenta que es Presidente Fernández y el nuestro Dr. Lacalle Pou. Ninguno de los dos obliga a que los capitales queden o emigren, pero existen realidades que son muy reales y tengo la libertad e independencia de elegir lo que creo mejor para lo que tengo.
También podemos llevar como ejemplo, a nuestro departamento. Siempre y en todos los casos, en su gran mayoría, manda la forma de ser de cada uno, dejando muchas veces los intereses del departamento, para que se haga valer mi interés personal, haciendo así mi voluntad por encima de cualquier realidad que exista.
Se me podrá decir que es un tema que es muy difícil de probar, pero basta con conocer un poco, no mucho, a las personas, verlos actuar, no escuchando lo que se dice, ya que en muchas oportunidades, se habla para la tribuna, es decir, a conseguir un voto; nos damos cuenta que lo dicho a la realidad, existe un trecho muy lejano y que también algunas propuestas son imposible de cumplir.
Pero el pueblo es el soberano y se tiene que aceptar su voluntad, y es una demostración de que podemos estar equivocados en lo que pensamos. Es también una señal que es a mí a quien no me sirve y a los demás sí.
¡Qué triste es cuando uno ve falsedad en todo esto! Es más fácil decir amén y callarme la boca, que decir lo que se piensa, ya que puede traer consecuencias negativas, si mañana tengo que ir a pedir, para otros, algo. Es la frase de Artigas: “Con la verdad no ofendo ni temo”; pero tememos usarla.
Ojalá, cuando termine el gobierno, tenga que decir que estaba equivocado, que me taparon la boca y me han demostrado que han aprendido de los errores cometidos anteriormente. De ser así, será para bien todo nuestro departamento, lo más importante para el bien de su gente, es decir que Salto ha vuelto a ser pujante, emprendedor, productivo y su cualidades valoradas como tales.
Las señales se pueden llegar a ver desde el comienzo, ya que lo que hay es fruto personal de su propio gobierno.
Deseo que este sueño sea realidad, ya que es la voluntad del soberano.