Domingo 7 de marzo, 2021
  • 8 am

“El tiempo no perdona pero los recuerdos del fútbol emocionan”

Inmaculada Concepción

Un hombre que cumplió con sus sueños, nacido en un barrio y fue campeón en otro. Fue dirigente, árbitro, técnico y es conocido en el ambiente futbolero, donde hizo hizo muchos amigos desde su niñez hasta hoy. Se crió en Salto Nuevo pero sus inicios fueron en el baby fútbol de Saladero, jugó en Ferro Carril y fue campeón salteño con Ceibal. Jorge Alejandro Arriondo en diálogo con CAMBIO cuenta su historia.
“Desde muy niño cuando tuve uso de razón corría detrás de una pelota. Me crié en calle Santiago Artigas 1998 en Salto Nuevo. El fondo de mi casa da para avenida Solari frente a la Escuela Nº 10, antes había un espacio frente a la escuela, no había mucho tránsito y era donde nos juntábamos a jugar a la pelota. Siempre jugábamos con Roberto Ugolino, que después alcanzamos a jugar en Salto Nuevo juntos en primera. Había otros vecinos como Gary Casañas, Ernesto ‘Colorado’ Custodio, Roberto Conde. Después empezamos a jugar en la cancha de baby detrás de la Escuela Nº10, donde salían grandes picados y se sumaba gente grande. Ese aprendizaje te lleva a debutar joven en primera, que fue mi caso con 15 años y el de muchos”.
EL SUEÑO DEL DEBUT Y EL DOLOR MÁS GRANDE
“Al baby lo hice en Saladero. Fue a buscarme a mi casa ‘Dorado’ Juan Carlos De Souza porque me vio jugar atrás de la escuela, y le estoy agradecido. Ahí en Saladero jugaba con Pedro Pacheco, Gustavo Berón, Fernando Azambuya, Heber ‘Ojito’ Barboza. Antes había pocas categorías, 10, 11, 12 y 13 años, que no se jugaba en cancha grande. Siempre me gustó jugar como volante, en el medio por derecha, fueron mis comienzos, como por izquierda el ’10’ clásico que se decía antes, para después terminar como ‘5’ el puesto que la mayoría me conoce. A los 14 años me incribí en la Liga para jugar en la cuarta de Salto Nuevo y con 15 años debuté en primera. Recuerdo los clásicos con River en el Ambrosoni, a cancha repleta, de volante por derecha tenía que controlar a Rosalino Sosa en su mejor momento, era el ’10’ de River. Fue un sueño jugar mi primer partido, que terminamos ganando 1-0 con gol de Mario ‘Sapito’ Acuña, una tarde que uno nunca se olvida”.
“Tuve la oportunidad de jugar en Ferro Carril, donde me lleva Julio Luchini 1987, en el mejor momento de Ferro. Anduvimos muy bien, después en la liguilla terminamos perdiendo con Salto Uruguay que fue el campeón. Al año siguiente yo ya no estaba y sale Ferro campeón, que era lo que buscaba ya que con Salto Nuevo nunca lo había logrado. El dolor más grande en el 85′ cuando perdimos el último partido con Salto Uruguay en el Estadio y descendimos a la ‘B’ con Salto Nuevo, que no solo fue el cuadro donde más jugué sino también fui dirigente, secretario, tesorero y presidente muy joven”.
LA SELECCIÓN
“La selección es lo máximo, ponerse la camiseta de Salto es un orgullo. Me tocó jugar los grandes Litorales, con Artigas, Paysandú, que eran los partidos más importantes. Por más que no se lograra el campeonato a esos partidos había que ganarlos, se jugaban en un clima muy especial. Por razones de trabajo integré pocas selecciones pero no me olvido de la selección del 87′, el técnico Washington ‘Pata’ Izaguirre, un gran equipo, jugaba el ‘Gringo’ Cavani. En el último partido jugado en Salto ante Artigas fue la despedida después de 20 años ininterrumpidos de Sofildo Piñeiro. En el medio Julio Díaz, Luchini y yo, Gustavo Rodríguez, Joselo García, que eran gurises. Lindo recuerdo dejar lo mejor posible representado al fútbol de mi departamanto”.
“Casi en el final de mi carrera estuve en Ceibal ya ascendido a la ‘A’, por la amistad con el ‘Pipo’ Rodríguez y su hermano Gustavo y yo siendo hombre de barrio cuando me propusieron me gustó la idea. Fueron años exitosos, se logró formar una verdadera familia y en cinco años jugamos cinco finales y se ganaron tres. Perdimos la primera con Universitario por penales en 93′ y la última en el 97′ con Salto Uruguay. Ahí también conocí mucha gente, Antonio ‘Pelado’ Cattani, de esas persona que hacen un trabajo invisible pero que son imprescindibles. Aquel equipo tenía una base del baby formado por él, ‘Quique’ Rivero, ‘Rafa’ Martegani, Ramón Romero, Gustavo Guglielmone, ‘Masca’ Martínez, ‘Coquito’ Valdez, Rodney Cattani, que joven deja el fútbol por una lesión de rodilla. La mayoría de aquella camada estuvo en el Ceibal campeón y entre los pocos jugadores que llegaron al equipo estuve yo”.
“El fútbol deja muchos amigos, en todos lados recogí amigos entrañables. Buscando fotos para esta nota encontré recuerdos que me emocionan, se me cayeron varios lagrimones. El tiempo no perdona, pasa velozmente, uno piensa que las cosas van a duran para siempre y no es así, todo es efímero. Salto Nuevo me dejó muchos recuerdos en mi niñez y como jugador. La alegría de haber salido campeón salteño con Ceibal por primera vez en la vida de ellos y en mi vida a los 30 años, la alegría de haber pasado por Saladero en el baby y volver en el final de mi carrera, sacarlo de la ‘C’ donde estuvo muchos años, después nunca más volvió y hoy está en la ‘A’. Luego le regalé esa camiseta de Saladero al ‘Loco’ Pérez, una gloria del fútbol salteño y campeón con Salto. Haber pasado por el fútbol Comercial la barra de Siempre Verde donde salimos campeones y seguir haciendo grandes amigos, como Martín Mascari, Milton Albernaz, Hugo ‘Bolita’ Telis”.