Jueves 25 de febrero, 2021
  • 8 am

Origen e historia de Termas del Arapey a 80 años del hallazgo del pozo de agua caliente

Colaboración de Cary De los Santos.
CESIÓN DE PARCELA DE TERRENO EN ARAPEY
En abril de 1957, el Concejo Departamental de Salto envía un oficio al Ministro de Defensa Nacional – General Juan P. Rivas, a los efectos de que éste, se informara de las condiciones en que el Concejo deseaba obtener en la “cesión de una parcela de terreno” dentro del espacio que estaba comprendida las termas, con el único propósito de realizar allí las obras que brindarán las comodidades más indispensables para los turistas, hasta que se pudieran ejecutar aquellas exigidas por una “Estación Termal”. “El paso fundamental, para concretar la aspiración de este Gobierno Departamental, consistiría en ceder al Municipio de Salto, en usufructo, con carácter precario, de un predio de aproximadamente unas cuarenta hectáreas, en el que estuviera comprendida la mencionada fuente termal. Esta iniciativa será transmitida a la Comisión Nacional de Turismo, a efectos de exponerle la iniciativa enunciada, solicitando la colaboración del Organismo que el Concejo de mi presidencia reputa de imprescindible…”
ESFUERZOS, GESTIONES Y CENTRALISMO
Pero estos esfuerzos en un principio fueron en vano y nuevamente en junio de ese año, los Concejales debieron realizar las gestiones ante el nuevo Ministro de Defensa de la Nación – Don Juan Rodríguez Correa. La idea de la explotación de las aguas termales del Arapey, generó muchas gestiones, idas y vueltas, producto de la burocracia y centralismo. Sin embargo, el Dr. Mario A. Cassinoni, que nos representara en la Cámara de Diputados hasta 1956, supo defender muy bien los intereses salteños: “…Nadie más interesados que el Municipio de Salto y la población del departamento en la creación y progreso del establecimiento que ambicionamos. De ahí, nuestra Posición en oportunidad de un debate parlamentario, sobre política turística, cuando tenía el honor de ser representante por el Departamento de Salto; los poderes centrales deben arbitrar los recursos; pero el Municipio debe dirigirlo, administrarlo. El centralismo que queremos evitar, ha sido el obstáculo que ha frenado hasta ahora el comienzo de tan necesaria obra. La capital puede hacer llegar a la comuna salteña todos los asesoramientos útiles; hombres e instituciones no negarán su concurso cuando se les requiera”.
SITUACIÓN DE LAS INSTALACIONES EN ARAPEY
En 1957 el “Concejo Departamental de Salto”, sobre el tema, tenía una constante preocupación por conseguir un camino o fórmula que le permitiera la más rápida habilitación con fines terapéuticos de las “Termas del Arapey”, a los efectos de poder transformar a esa privilegiada zona de nuestro departamento, en un “Lugar Turístico y de Estación Balnearia Termal”. Aunque en esa época en las Termas del Arapey, existía una sola piscina habilitada al público, sin revestimiento y se le había anexado unas piezas precarias de ladrillos con techo de tejas (anteriormente de paja), que se utilizaban cómo baños y vestuarios. Pero dichas instalaciones resultaban insuficiente para la afluencia de viajeros y turistas que llegaban hasta dicho paraje. Por otro lado, era de conocimiento público que se trataba de una riqueza que hasta ese momento había sido prácticamente inexplotada, debido a la falta de comodidades para los turistas y por las inadecuadas instalaciones de baños. A parte, la casi totalidad del edificio destinado a “Cuartel Militar” se había derrumbado, como así también las pequeñas viviendas existentes y que estaban destinadas al alojamiento de la Oficialidad del Regimiento 6to. de Caballería.
MOTELES Y REVESTIMIENTO DE PISCINA
Pero las gestiones realizadas dan sus frutos y el día 1 de julio de 1957, el “Consejo Nacional de Gobierno” decreta otorgar al “Gobierno Departamental del Salto” con carácter de “comodato precario” una fracción de campo de aproximadamente 40 hectáreas, comprendida en la Fuente Termal del Río Arapey, perteneciente al Campo Militar N°5 de Arapey. Con la buena noticia las autoridades salteñas deciden construir moteles y mejorar la piscina existente, designando a los Arquitectos César Rodríguez Musmano y Francisco Lucas Caffre para la realización de un “Proyecto”.
El constructor Elías Merjer (tío abuelo), fue quién construyó los “primeros moteles” y remodeló la precaria piscina termal, dotándola con gabinetes higiénicos y vestuarios con revestimiento de azulejos y escaleras para ingresar directamente de los vestuarios al vaso de la piscina. Además del constructor, trabajaron en las obras, las siguientes personas: Holmes O. de los Santos (mi padre), Néstor F. de los Santos (tío), Hugo de los Santos (tío), Alberto Guibert (primo segundo), Miguel Guibert (mí abuelo).
Bibliografía
Libros de Actas del Concejo Departamental de Salto – Archivo Intendencia de Salto.
Datos orales: Holmes de los Santos y Alicia Merjer (prima segunda).
Fotografías
Colección Barrios Pintos de la Biblioteca Nacional de Uruguay.
Grupos de Facebook “Reconstruyamos la memoria salteña” y “en el Viejo Salto”.