Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

Alcohol, “Tolerancia cero”: La gran hipocresía

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
Tabaré Vázquez en el 2007, en su primera presidencia, promulga la ley 18.191 que reduciría de forma gradual la concentración de alcohol en sangre permitida para conducir de 0,8 gramos a 0,3. En su segunda presidencia, en el 2016, promueve la ley 19.360 que modifica la ley 18.191 donde reduce el límite de concentración de alcohol en sangre del 0,3 a “0” % para conducir vehículos.
El objetivo central de la modificación era lograr la disminución considerable de muertes y lesionados provocadas por accidentes de tránsitos a causa del alcohol, por lo que debemos preguntarnos: ¿La tolerancia cero de alcohol redujo considerablemente los siniestros de tránsitos en el Uruguay? La respuesta objetiva e indiscutible, tomando datos estadísticos de la UNASEV, es “NO”.
En el 2015, que se permitía conducir hasta con 0.3 de a/s, solo el 0.9 de los siniestros de tránsitos el conductor presentaba una alcoholemia mayor que cero, pero menor a 0.3. En el 2016, con la ley de tolerancia cero vigente, se redujo el porcentaje al 0.8, pero en el 2017 retorno al 0.9, en el 2018 sube al 1.1 %, y en el 2019 vuelve a subir al 1.3 %. En relación a los fallecidos, en el 2015 hubo 506 muertes, en el 2016 fueron 446, en el 2017 fueron 470, en el 2018 supera al 2015 con 528 muertes, y en el 2019 vuelve a reducirse a 422. Se concluye entonces que no existieron cambios sustanciales al reducir la tolerancia del 0.3 a 0 de a/s.
Estos datos son oficiales brindados por la UNASEV en el 2020, que salen a la luz con el nuevo Gobierno; lo anecdótico es que las autoridades del Frente Amplio a cargo de la UNASEV hasta el 2020 ocultaron dicha información, dato que hubiese permitido saber con mucho tiempo de antelación el fracaso rotundo de los objetivos que perseguía la ley.
¿Qué hacer al respecto? El Senador Sergio Botana, fundándose en éstas estadísticas y sosteniendo que no existe ninguna evidencia científica concluyente que establezca que una copa de vino, una lata de cerveza o una medida de whisky, reduzcan muertes y lesiones de tránsito, propone retornar al 0.3 % de a/s.
Descalificar a las personas que proponen un cambio a una ley que no funciona, es dejar de ser coherente o sostener un posicionamiento equivocado o “capricho” político. El no reconocer estos hechos provoca que injustamente a muchos uruguayos hoy se los afecte en sus fuentes laborales o comercialmente, sea por imposición de multas abultadas, retiro de libretas y vehículo o ser sometido al escarnio público, cuando científicamente ha quedado demostrado que conducir con graduación alcohólica menor al 0.3 no modifica la siniestralidad.
En otro orden, en la Justicia también observamos la falta de coherencia para imponer sanciones bajo los efectos del alcohol vs drogas, por lo que compartimos el análisis realizado por el colega y amigo, Dr. Andrés Ojeda en su columna del Diario El País digital, en cuanto sostiene que se requerirá una profunda revisión normativa al respecto.
¿Qué sucederá en el futuro? El 89 % de la población estaría en contra de la modificación, por más que científicamente tal como quedó probado en el Uruguay, el conducir con el 0.3 de a/s no ha incidido en la reducción de siniestros de tránsito, y que países de primer mundo, serios y maduros, toleran hasta un 0.5 dicha graduación.
Escribo esta columna con un juicio crítico, con cabeza abierta y sin fanatismos, en virtud que una ley al igual que un remedio, si no funciona hay que cambiarla. Dependerá de nuestra madurez como sociedad asumir la realidad que nos ocupa y actuar en consecuencia.