miércoles 28 de septiembre, 2022
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Conjuntivitis y otitis externa: dos afecciones que se manifiestan en niños como consecuencia de la piscina

Una de las actividades más populares del verano es bañarse en las piscinas. Por eso, en esta época del año son más comunes las conjuntivitis irritativas y las otitis externas. Este artículo va destinado a explicar qué son estas afecciones y cómo prevenirlas sin renunciar a los chapuzones veraniegos. La conjuntivitis irritativa y la otitis externa se dan con frecuencia en los usuarios de piscinas. No obstante, con medidas sencillas se puede ayudar a prevenir estas molestas afecciones.
CONJUNTIVITIS IRRITATIVA
La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre la parte visible del ojo y el interior de los párpados. Según el agente causal, existen tres tipos de conjuntivitis: la infecciosa, la alérgica y la irritativa. La conjuntivitis irritativa, como el propio nombre indica, está causada por agentes irritantes, como por ejemplo el cloro de las piscinas. Los síntomas característicos de este tipo de conjuntivitis incluyen la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo, quemazón o picor, lagrimeo y enrojecimiento ocular.
PREVENCIÓN
Para prevenir la conjuntivitis irritativa en la piscina es fundamental evitar el contacto del cloro con los ojos, de modo que es conveniente el uso de gafas de natación. En el caso de presentar esta conjuntivitis, se recomienda realizar lavados con suero fisiológico estéril y administrar lágrimas artificiales de forma abundante con el fin de hidratar el ojo y aliviar los síntomas de la irritación. Para limpiar la zona ocular, es preferible utilizar soluciones específicas o toallitas oftálmicas. Además, se aconseja evitar la exposición a la luz directa, recomendándose el uso de gafas de sol en caso de precisar salir al exterior. Si a pesar de adoptar estas medidas los síntomas persisten, será preciso acudir al médico.
OTITIS EXTERNA
La otitis externa, también conocida como otitis del nadador, es la inflamación del conducto auditivo externo debida generalmente a un agente infeccioso. No hay que confundirla con la otitis media, que normalmente es una complicación de gripes o resfriados y, por este motivo, es más frecuente en otoño-invierno. En la otitis externa, el agua que permanece en el oído después de nadar o darse un baño crea un ambiente húmedo favorable para el crecimiento de bacterias que invaden la piel del interior del conducto auditivo, causando una infección.
PREVENCIÓN
-Evitar la entrada de agua en los oídos mediante el uso de tapones y gorros de natación.
-Secar completamente la parte externa del oído después del baño. Para ello, es recomendable usar una toalla suave, inclinando la cabeza hacia ambos lados para favorecer la salida del agua del conducto auditivo. Si fuera necesario, también se puede utilizar un secador, siempre a la potencia más baja y a una distancia mínima de 30 centímetros.
-No introducir objetos en el oído como los bastoncillos de algodón para evitar irritaciones y otros daños del canal auditivo.