sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

Movimiento feminista rechaza la “cultura de la violación” en todo el territorio nacional

Por Karina De Mattos.
Se realizó una movilización de dimensiones nacionales por parte de diferentes colectivos feministas en torno a la llamada cultura de la violación. Estos movimientos se agruparon bajo su identidad de mujeres y disidencias autoconvocadas en respuesta al caso de violación en el barrio Cordón de Montevideo y a nivel departamental al caso de abuso sexual y suministro de estupefacientes a una menor, entre otros casos de menor repercusión.
PROCLAMA
En la proclama elaborada a nivel nacional se destacó: “Mujeres y disidencias feministas autoconvocadas de todo el país ocupamos las calles y nos manifestamos ante nuevos casos de violencia sexual. Durante estos últimos meses se han hecho públicos algunos casos: dos jóvenes de 19 y 26 años, tres niñas de 10 y 12 años y dos mujeres de 30 y 75 años, todas han sido violadas, por sus amigos, padres, padrastros, compañeros sexuales, parejas y/o desconocidos. Hoy nos volvemos a manifestar contra la cultura de la violación, arraigada y naturalizada como práctica de abuso de poder, de guerra, de colonización, y que aún se mantiene silenciada bajo los mecanismos más perversos, que sostienen los medios de comunicación, la justicia, la familia, la iglesia, los militares, el Estado”.
EMERGENCIA NACIONAL
“La cultura de la violación es normalizar que suceda, es insistir en enseñar a las niñas a no provocar con “polleritas cortas”, en vez de enseñar a los varones que no es no, que no son dueños de nuestros cuerpos, que no somos su juguete sexual. Cultura de la violación es seguir sosteniendo que el varón tiene “necesidades” o “impulsos” sexuales que no puede controlar, como si fuera puro instinto sin cerebro. Cultura de la violación es poner en duda el relato de la víctima o cuestionar sus decisiones; eso es justificar al varón violento. Cultura de la violación son los secretos intrafamiliares que encubren a los violadores obligando a las víctimas a compartir espacios con sus atacantes. El femicidio, la violencia sexual, el racismo, la transfobia y toda práctica y discurso que fomente el odio como forma de violencia hacia mujeres y disidencias, son EMERGENCIA NACIONAL y restringe nuestra ciudadanía. El consentimiento es un derecho humano y el abuso sexual y la violación son delitos que atentan contra la vida de las mujeres y disidencias, esto lo sufrimos a lo largo de nuestras vidas”.
EDUCACIÓN SEXUAL DESDE LA PRIMERA INFANCIA
Ante estas situaciones se solicita al Estado educación sexual integral, desde la primera infancia y en todos los niveles del sistema educativo. También se solicitó un cambio en el lenguaje de los medios de comunicación para no reproducir conductas machistas que ponen a las víctimas en el lugar del acusado. También se solicitó el cumplimiento cabal de la Ley de Violencia hacia las Mujeres Basada en Género (Ley 19.580). Silvina Cayetano del movimiento local La Revuelta Subversiva destacó: “Nosotras ponemos énfasis en las denuncias que hacemos públicas en Salto. Más allá de que esto es una movida nacional creemos que hay que bajar al territorio y denunciar lo que nos pasa cotidianamente”.