sábado 24 de septiembre, 2022
  • 8 am

Los abusadores estatales

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc.
Gustavo Varela
La crónica relata lo siguiente: El Ministro Javier García tomó conocimiento de lo sucedido a través de capturas de pantalla que mostraban las conversaciones que un grupo de militares habían tenido por WhatsApp. Allí se hablaba, justamente, de la mudanza de Fajardo.
García, entonces, lo llamó para saber si era verdad lo que se decía. El militar no lo negó: “Sí, es verdad, pero todos hacen la mudanza con camiones militares”, sostuvo.
Esa forma de contestar, que tuvo el General para con el Ministro, es una contestación muy usual en la Administración Pública, cuando los burócratas, (esos funcionarios que permanentemente piensan en sus intereses personales antes que en el bien público) intentan de todas maneras en hacer cambiar de ideas a los Directores o Jefes creativos, que entienden que la función pública es muy dinámica y que principalmente debe de estar dirigida al bienestar de la gente y no al beneficio de los subordinados.
No, así no; de esa forma no va a caminar; hace años que lo venimos haciendo así; para que va a cambiar si durante tantos años dio resultado, son de las tantas maneras que el “gatopardismo” se manifiesta en la función pública, tratando de que algo cambie para que todo siga igual, pues de esa manera se sigue conservando los privilegios, que usufructúan a diestra y siniestra.
Es increíble escuchar a alguien, cuyas energías deben de estar dirigidas a pensar en cómo defender al País, desde los más altos cargos, abusar de los bienes del Estado para beneficio propio.
Encima con el desparpajo de expresar a continuación, “pero mire que yo pagué el combustible”, como si esa acción lo absolviera de toda culpa.
Esto que relaté en párrafos anteriores, es uno de los cientos y cientos de casos que ocurren en toda la Administración Publica diariamente.
Ocurren en los ejecutivos nacionales o departamentales, en los legislativos y en el judicial.
Funcionarios que creen que la Administración, tuvo la suerte de descubrirlos entre tantos burócratas suelto, y que además tiene que hacer lo imposible para no desprenderse de él, creando esa casta indestructible de privilegiados.
Los principales del País, que son las ciento de miles de personas que trabajan, que producen, que se sacrifican día a día, que tienen que perder horas sagradas de sus vidas esperando que los atiendan, que son los destinatarios principales de todas y cada una de las acciones estatales, viven padeciendo la ineptitud de esos repudiables seres.
No sería justo se dejara de reconocer a aquellos otros funcionarios que actúan de una manera totalmente diferente.
Que están para servir a la gente y no para servirse de los cargos que ostentan.
Lamentablemente la noticia son “los que hacen lo que siempre se estiló”.
Por eso lo resuelto por el Secretario de Estado, debe reconocerse y utilizarse más en todos los ámbitos, y debe significar que las cosas comienzan a cambiar para bien en el Uruguay.
Si las cosas se venían haciendo con malos resultados, debe de entenderse que se puede y debe cambiar, pues la repetición de acciones que producen resultados desastrosos.
Gremialistas con libretas de médicos para justificar faltas a la rebatiña, jerarcas que abusan de tarjetas corporativas para comprar colchones, militares que usan camiones para mudanzas personales, como lo fue el último caso, deben ser prácticas censuradas y censurables por quienes corresponda.
En caso contrario seguiremos teniendo un Estado absolutamente ineficiente.