Domingo 22 de mayo, 2022
  • 8 am

La “rusificación” de Ucrania:

Stalin mató 5 millones de hambre (1931-1933)
Putin mata miles y huyen dos millones (2022)
En 1987 el historiador italiano Andrea Graziosi descubrió en archivos de su país, los informes que el cuerpo diplomático italiano destacado en la U.R.S.S (hoy Rusia) en la década de los años 30, había remitido al gobierno de Italia. En esos archivos diplomáticos, se relataba la angustiante e inhumana situación en que vivían y morían los habitantes de Ucrania entre 1931 y 1933. Graziosi encontró en el Ministerio italiano de Asuntos Extranjeros dentro de archivos rotulados como “Cartas de Járkov”, el relato de los diplomáticos que describían la despótica imposición de los rusos sobre los campesinos ucranianos para sojuzgarlos, mediante el “Proceso de colectivización de la agricultura”. Proceso iniciado por Lenín y su revolución bolchevique de 1917. Esa idea absurda de querer manejar la vida rural y su trabajo como una fábrica industrial, resultó en el más rotundo fracaso. La colectivización del campesinado ucraniano fue a cargo de José Stalin.
Provocó una feroz hambruna que asoló a Ucrania. Se castigó con la deportación a Siberia a los productores más prósperos y dueños de tierras productivas. A los pequeños propietarios se les obligó al trabajo colectivo despersonalizando el trabajo y licuando su rédito. Se trajeron obreros de la ciudad –ignorantes de la agricultura- a ocupar las tierras de los deportados a Siberia. A todos se les obligó a darle al Estado gran parte de sus cosechas que eran cada vez de menores rendimientos dado el desorden imperante por los métodos aplicados. Eso provocó escases y en consecuencia una hambruna brutal de la cual dan cuenta esas cartas de los diplomáticos que encontró el historiador Graziosi. Entre 1931 y 1933, esa hambruna provocó una situación dantesca: la muerte por hambre de más de CINCO millones de ucranianos, habitantes de las otrora tierras prósperas de “el granero de Europa”. (Holodomor, en ucraniano, “matar por hambre”).
La crueldad fue llevada a extremos infrahumanos. Imperó la represión y persecución para imponer el trabajo forzado en beneficio del Estado en un régimen de brutal esclavitud. Esas cartas que trasmiten la realidad de la “martirización” de Ucrania en los años 30, bajo la mano de hierro de Stalin implantando el comunismo, al natural, dan cuenta de una de las páginas más tétricas del siglo XX. No obstante esas cartas-documentos, pasaron más 50 años, olvidadas (¿voluntariamente?) en archivos oficiales de Italia. La veracidad de estos hechos luctuosos es hoy totalmente indiscutida. Queda por especificar en cuál categoría de la criminalidad se ubica. Nuestra opinión, coincide con la del historiador Andrea Graziosi: fue un genocidio. Porque aún supuesto el caso de que el objetivo no fuera el exterminio de un pueblo como tal, es irrefutablemente cierto que existieron: a) la imposición “a sangre y fuego” del Primer Plan Quinquenal; b) la colectivización impuesta por la fuerza a los campesinos; c) la deportación de los propietarios más pudientes (los kulaks) y sus familias a Siberia, apilados como bestias en vagones. El Rus de Kiev existió desde finales del siglo IX y el principado de Moscú aparece por el mil doscientos y algo. Parecería que los dichos de Vladimir Putin no son reales cuando dice que Ucrania siempre fue rusa. Es probable que los ucranianos, como buenos cosacos, a quienes mencionan en su himno, prefieran hoy, morir por ser libres.
Como en todo, también en este litigio, “solo la verdad nos hará libres”.
Ing. Ramón Appratto Lorenzo.