Miércoles 6 de julio, 2022
  • 8 am

También en el deporte, está bueno cambiar

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc.
Gustavo Varela
La columna de hoy, va a discurrir por el lado del deporte, en virtud de dos temas que han ocurrido en las últimas horas, y que creo que es necesario realizar algunas acotaciones.
En primer término, una muy mala noticia para el departamento, como lo es el anuncio, de que la Vuelta al Uruguay en su edición 77, que se largará el día 8 de abril, no tocará tierras salteñas.
La Vuelta al Uruguay es la que construyó esa leyenda que fue “Federico el Grande”, como lo llamaban a Federico Moreira.
Seis veces ganador de la misma, y la última con 38 años.
La del año de 1991, arrasando al final en su prueba de especialidad a los Franceses, que parecían imbatibles, a un promedio de 52 kilómetros por hora.
Una aplanadora en la contrarreloj, esa prueba que muestra al ciclista en toda su dimensión.
Todos esperábamos que tomaran el repecho de calle Uruguay, porque sabíamos que Federico los demolía.
Salto, la tierra de grandes ciclistas, como el “Negro” País, Jorge Soto y hoy Mauricio Moreira, no va a ser partícipe de la llegada de una etapa de esa gran carrera.
Y la pregunta que nos tenemos que hacer los salteños es, que están haciendo los dirigentes del ciclismo salteño y que están haciendo las autoridades de la Intendencia de Salto, que han dejado caer de ese modo al deporte de las dos ruedas.
Promocionan cualquier cosa, con tal de aparecer en la foto rodeado de gente, para dar la impresión de ser buenitos, pero se olvidan de un deporte que ha llevado a los jóvenes Salteños a la cúspide de tan noble deporte.
A ponerse las pilas.
Dejen de andar en auto recorriendo el país, y pónganse a promocionar que nuestros jóvenes vuelvan a hacer de Salto, lo que fuimos en el pasado con mucho orgullo.
Y por último, la satisfacción de que nuevamente la Celeste, nos acaba de brindar la alegría de llevarnos nuevamente a un Mundial.
Cuando parecía que la noche se había instalado sobre la pelota de futbol, gracias a Dios las autoridades del futbol, pegaron una vuelta de timón a la dirección de la selección, y esos renovadores vientos, limpiaron los nubarrones amenazantes.
Lástima que esa generación de formidables jugadores, que conquistaron al mundo a nivel de clubes, no pudieron conquistar más preseas a nivel de selección, por esa manía de los entrenadores de no animarse a tener equipos más ofensivos.
En Qatar, en noviembre, ojalá podamos disfrutar de esa Celeste inmensa, que en el pasado tantas satisfacciones brindaron al país.
Mientras tanto sigamos disfrutando de la Celeste.