Martes 5 de julio, 2022
  • 8 am

Controles para los descontrolados

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc.
Gustavo Varela
Han pasado ya algunos días, desde el domingo 27 de marzo, día, donde el soberano de nuestro país decidió a favor de mantener los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración que estaba a su consideración.
A pesar de que muchas “Casandras Agoreras”, habían advertido, que de ganar el No, iban a desplegarse casi que las siete plagas de Egipto vimos, como ya lo había anunciado el Presidente de la República, que después del día 27, venía simplemente el día 28, y el Uruguay, seguiría transitando por el camino trazado por la coalición multicolor en su plan de gobierno.
Ahora que ya sabemos que la ley se aplica en su integralidad, el gobierno deberá avocarse a llevar a cabo las transformaciones necesarias, para reformar aquellas áreas donde los resultados han sido totalmente ineficientes, como en la educación, o en áreas como la laboral, donde hay que desregular normativas muy rígidas, que están frenando el desarrollo económico.
Pero de nada nos va a servir reformar todo lo que queramos reformar, si no dotamos a los organismos de contralor de la República, de poderes suficientes para controlar y sancionar a los jerarcas estatales, que se aparten de lo establecido en las normas, con cumplimiento efectivo de las resoluciones que esos Órganos tomen.
Es totalmente alarmante, como el Estado en toda su extensión, tanto en el ámbito nacional como departamental, hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere, en infinidades de situaciones, donde el ciudadano común, que debería ser el beneficiario de las políticas públicas, queda en estado de indefensión, sin saber, ni poder resolver determinadas situaciones.
La famosa frase de “pague y después reclame”, es el más claro ejemplo de lo que estoy afirmando.- El Estado no se compromete a dar una solución, si previamente no se le paga, y una vez realizado el pago, puede pasar la eternidad reclamando su derecho el ciudadano.
Si el común es el que le debe al Estado, hay que pagar multas y recargos religiosamente, pero si es al revés, el Estado se toma todo el tiempo del mundo para decidir, violando un sinfín de normas jurídicas.
Los jerarcas de turno gastan los dineros de las arcas públicas, sin importar si hay crisis, si se puede, si se tiene, aún poniendo en riesgo la planificación realizada, pues saben que aunque el rubro del presupuesto se agote, van a reiterar el gasto, y no hay nadie que pueda frenarlos, o mejor dicho, habiendo quien pueda frenarlos, no ejerce las escasas potestades que la ley pone a su disposición.
Claro, después terminan endeudando por 15 años a las arcas públicas, como ocurrió en nuestro departamento, y como no se saben administrar, están queriendo estirar los plazos del endeudamiento para seguir la fiesta.
El “hago lo que quiero”, de algunos jerarcas, indudablemente desemboca en un descontrol total del organismo administrado, que jamás cumple su función para lo cual está llamado a realizar. Así vemos que por ejemplo, las Intendencias no arreglan lo mínimo que tienen que arreglar, que sería, las calles, los caminos departamentales, la iluminación, la basura, que es lo que la ley puso a su cargo específicamente.
Por eso, bienvenidas las reformar que indispensablemente tienen que llegar, pero sin descuidar los controles, que a todas las oficinas hay que realizar.
Por el bien del destinatario final del Estado, que debe ser el ciudadano.