Miércoles 6 de julio, 2022
  • 8 am

Vivir en la frontera para unos y otros

Juan Carlos Ambrosoni
Por

Juan Carlos Ambrosoni

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Por Juan
Carlos Ambrosoni
Desde el pasado domingo primero de mayo quedó efectuado el incremento de un 24% a 30% en la devolución del IMESI, impuesto que poseen los combustibles. Tanto nuestro departamento, como el adyacente Paysandú y los restantes que comparten frontera terrestre con Argentina y Brasil se han vistos beneficiados de este ajuste. Dicha medida se aplica esperando que genere respiro para la industria local estimulando lo máximo posible el descenso de esa migración efímera diaria que vemos que se da hacia a la nación vecina a llenar el tanque o hacer el surtido. Lo anterior, el contexto, nos lleva a pensar con detenimiento las siguiente pregunta ¿Quiénes son los favorecidos al cruzar el puente? pero principalmente emana la cuestión de ¿Quiénes son los afectados? Si hacemos un balance son mayores las consecuencias de quienes las sufren que el rédito que sacan los que ahorran.
Tal vez la primera pregunta es la más sencilla de contestar por la visibilidad que ha tenido estos últimas semanas a raíz de la reapertura del puente fronterizo. El ciudadano común y corriente es el gran ejemplo de que cuando, en nuestro caso, se dirige a Concordia en búsqueda de mejores precios que le sean más redituables para su propia economía doméstica. La segunda no es compleja de responder pero si la que genera mayor sensibilidad, los desfavorecidos acá son los empresarios, principalmente los de micro y pequeñas empresas, que ven como sus clientes cruzan el charco a comprar los mismos productos sino a un precio inferior al suyo aquí. No significa lo anterior, ni mucho menos, que el coterráneo que va a la Argentina sea culpable, para nada, su razonamiento lo lleva a eso.
El disparador a esta cuestión recae en el IMESI, demuestra a las claras algunas de las características que posee Salto por ser ciudad limitante a otro Estado. Lo que en la capital desde otra realidad se ve y cataloga como “el descuento de la nafta” acá no es más que una política que intenta contrarrestar los efectos mencionados anteriormente.
Por lo anterior es que se trabaja en generar políticas de frontera, convertir lo que coyunturalmente son adversidades en oportunidades claras y contundentes que generen nuevos escenarios de promoción y creación de fuentes laborales –que tanta falta hacen- junto a un costo de vida más acorde para los departamentos limitantes. En la cámara alta del Palacio Legislativo se opera incansablemente en un proyecto de ley que contemple el problema que está hoy sobre la mesa y a la vista de todos. La voluntad de diversos actores, instituciones, autoridades y representantes está y será vital para trabajar y buscar poner en marcha una batería de políticas aplicables que nos producir beneficios.