Domingo 22 de mayo, 2022
  • 8 am

“Fueron 17 meses de horror y espero que este caso marque un antes y un después”

Por Daniel Spinelli.
Además de comunicadora, Sandra Canio, es la abuela materna de la pequeña que con solo 3 años sufrió el abuso sexual de parte de su abuelo paterno en un hecho repudiable que en las últimas horas tuvo el fallo de la Justicia. Tras largos meses de investigación y pericias, la Justicia halló culpable al ex docente de historia y edil del Frente Amplio R.B por un delito de abuso sexual agravado por el vínculo y lo condenó a 2 años y 8 meses de prisión efectiva. Al margen de este fallo, la familia vivió meses de dolor, impotencia y desazón que hoy encuentra a la niña contenida y en la tranquilidad que el hecho no quedó impune. Sandra quiere que haya un antes y un después en este caso y que se haga algo de una vez por todas, porque su nieta no es ni será la última víctima de este tipo de hechos que ocurren a diario en todo lados.
“SIEMPRE HAY QUE CREERLES A LOS NIÑOS”
Para Sandra Canio resulta “irrisoria” la condena que recibió el abusador de solo 2 años y 8 meses de prisión para el aberrante hecho que cometió, pero respeta las leyes que actualmente configuran la Justicia uruguaya, aunque sostiene que se está a tiempo de cambiarlas. Dijo que el calvario de la familia comenzó una madrugada del mes de diciembre del 2020 cuando su nieta de 3 años se despertó llorando y le contó a su mamá lo que le estaban haciendo. La mamá al día siguiente consultó a la pediatra y desde allí se comenzó el proceso que llevó 17 meses de pericias, indagatorias y consultas psicológicas para determinar lo ocurrido. “Por eso siempre hay que escuchar y creerles a los niños, porque ellos no mienten”, dijo Canio, quien agregó que cuando se radicó la denuncia a su hija se la trató de “prostituta y de loca” y que quería sacar réditos económicos con el tema. La madre de la niña ya estaba separada del padre de la pequeña y la Justicia había determinado la tenencia con pernota. Cómo el padre de la niña vivía en la casa de sus padres, en esas visitas es que se producían los abusos.
“MI NIETA SE DEFENDIÓ SOLITA”
Canio dijo que ni bien su hija le contó lo que estaba sucediendo, comenzó a acompañarla en todo el proceso que incluyó hasta peritos del Instituto Técnico Forense (ITF) que llegaron para indagar en el caso. “Mi nieta se defendió solita de esto”, dijo, “nadie descubrió lo que pasaba, ella pidió ayuda y le dimos toda la contención y cariño, pero por sobre todo le creímos desde el primer momento”. Dijo que lamenta la cantidad de mujeres que denunciaron a esta persona y no les creyeron. “La cantidad de veces que estudiantes del liceo le contaban a sus adscriptas lo que les pasaba y no se hizo nada. Docentes que denunciaron hechos de abusos y cuyas denuncias duermen en los cajones de Secundaria”, dijo. Agregó que cuando se hizo la denuncia, muchas víctimas se comunicaron con ella para darle fuerzas y ánimo porque querían justicia.
“SE BURLÓ HASTA EL ÚLTIMO MOMENTO”
Canio dijo que ni bien se radicó la denuncia, tanto el acusado como su esposa (abuelos de la pequeña) cortaron el vínculo y nunca se comunicaron con ella. Relató que cuando fue conducido a Policía Científica para su prontuario en las afueras estaban integrantes de la Revuelta Subversiva y algunos familiares quienes le repudiaron lo que había hecho y él respondió tirándoles un beso. “Se burló desde el primer momento de la situación y en la audiencia confesó los hechos”, dijo. Canio agradece a todos los que la acompañaron y el respeto con que se manejó el tema todo el tiempo y reflexionó: “solo espero que este monstruo no tenga privilegios mientras paga su condena”.