Miércoles 6 de julio, 2022
  • 8 am

Abusos intolerables

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc.
Gustavo Varela
Una persona se dirige a un local donde se atiende al público en general. Pregunta por una persona que posiblemente podría estar ahí, y se le contesta que no se encuentra.
A continuación, se le pide al teléfono para avisarle cuando la persona buscada aparezca.
La persona aclara que no da el número de teléfono y se retira.
Eso fue lo que ocurrió en la Casa del Partido Nacional, el día miércoles pasado, y que posteriormente diera lugar al intento de escándalo que comunicadores, emuladores de lo peor de la farándula porteña, intentaron llevar adelante y fracasaron, con total éxito.
Parece mentira que pueda ocurrir, pero ocurre.
Hicieron comparecer a una presunta víctima, que no tenía mucha idea de lo que realmente hablaba, guiándola por un sendero de fantasías, para armar bardo, donde no lo hubo.
Como se lo explico.
Hoy día se promueven infinidades de denuncias que ponen en tela de juicio determinadas actitudes que llevan a cabo los hombres, para hacerlos ver como esos que están al acecho de los demás géneros, reales o asumidos.
Por ejemplo, en éste caso fue que alguien le expresó a la muchacha que era linda, según las palabras de la denunciante.
Se presume que la palabra “linda” es la agresión, para el supuesto abuso. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta.
Y eso llevó a que se titulara en diferentes medios, con expresiones tremendistas, queriendo inducir a los receptores de los mismos, a un pensamiento negativo, en contra de la agrupación política, y no contentos con los titulares, la pasearon por más de un programa del mismo medio, tirando y lo digo con finura, caca para todos lados.
¿Saben cómo se catalogó la denuncia?
Denuncia por MOLESTIA.
Y lo que originó la molestia, fue que le dijeran linda, y por pedirle el número de teléfono.
Una chantada de principio a fin.
Como decía el Cr. Damiani.
“Quisieron armar una tormenta con maracas”.
Ningún partido está vacunado contra situaciones de éste tipo.- Todos, pueden y han pasado por situaciones que son absolutamente desagradables, y que no hacen más que dañar al sistema.
A nadie favorecen estas situaciones.
Lo que no es aceptable, es que quienes trabajan en los medios de comunicación, traten de incidir en la opinión pública, torciendo los hechos deliberadamente.
Abusan de las herramientas que el Estado pone en sus manos.
¿Que lleva al ser humano a comportarse de esa manera?
¿Cuáles son los principios que los guían?
¿Por qué se dedican a mirar la cancha, siempre con un mismo ojo?
¿Que cuesta ser objetivos?
Parece que para ellos es una frontera inalcanzable.