Miércoles 6 de julio, 2022
  • 8 am

El peso del costo político

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
La reforma de la seguridad social es como un hierro caliente: se lo mira desde hace años pero nadie lo quiere “agarrar”. Gobierno tras gobierno, los políticos de todos los partidos opinan que es absolutamente necesaria la reforma de nuestra legislación en materia jubilatoria. Pero el tiempo pasa, los gobiernos terminan sus mandatos y las propuestas quedan solo en eso, en propuestas. Ni siquiera se han elaborado proyectos concretos. Al permanente déficit millonario del BPS, ahora sale a la opinión pública la gravísima situación de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de los Profesionales Universitarios, cuyo colapso se augura para el 2024, y una situación similar de la Caja Bancaria cuyo colapso se augura para el 2027. También se sabe que las mal llamadas Caja Policial y Caja Militar, pasan por situaciones similares.
Es decir, la situación de la previsión social en el Uruguay es gravísima y requiere urgentes cambios. Por eso el actual gobierno creó la Comisión de Expertos de la Seguridad Social por el art. 394 de la LUC, a la que se le encomendó analizar a fondo el tema, y se le fijaron plazos determinados para que elaborara las bases de una reforma. En octubre del año pasado, la mayoría de la Comisión presentó una serie de recomendaciones básicas para la reforma, además de solicitar una prórroga de los plazos que se le habían otorgado en principio. No había unanimidad entre los integrantes de la Comisión, porque quienes representan al FA, al PIT CNT y a la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas, opusieron reparos a las recomendaciones.
¿Qué pasó? Entró en los cálculos de los partidos políticos un elemento clave: el costo político, factor todopoderoso que puede llevar a torcer el voto de un legislador, aunque un proyecto de ley sea bueno para el sistema político del país. Esto es, hay una oposición entre lo que puede ser bueno para el país, y lo que conviene políticamente. Alguien definió el costo político como el impacto negativo que una alternativa puede llegar a tener en la capacidad futura de quien toma decisiones. Dicho de otra manera, se suele llamar “costo político” a la pérdida de apoyo popular en la que un candidato o un gobernante incurre por causa de una declaración que realiza o una decisión que toma.
Quien se expresó en este sentido, fue el Senador Jorge Gandini, cuando dijo:”O hay madurez en el sistema político y entendemos que tenemos que hacer algunas reformas, o la reforma, a mi juicio no sale. Yo no estoy dispuesto a avanzar en una reforma con voto puro y duro, sin acuerdo político”. Por su parte el Senador Gustavo Penadés, afirmó:”Para mí, la reforma de la seguridad social necesita del apoyo de todos los partidos políticos”. Lo que dicen estos dos legisladores, es que votan la reforma de la previsión social, si se cuenta con el voto de todos los partidos políticos, si no, no la votan. Porque el cambio de sistema jubilatorio es tan sensible a la ciudadanía, que quien la vote, puede recibir la opinión en contra de la ciudadanía, al punto que corre el riesgo de perder las próximas elecciones.
Hoy por hoy, lo que se conoce son las recomendaciones de la Comisión de Expertos, pero no hay ni un anteproyecto ni un proyecto de ley al respecto. Lo que sí se sabe, es que tal como están planteadas las cosas, el Frente Amplio no la votaría, con lo cual, si la coalición multicolor la vota, la izquierda podía correr con ventajas en las elecciones de 2024. Por lo menos, en principio. Por algo fue que el Frente Amplio, pese a que tenía mayoría parlamentaria y que Astori algo insinuó en el 2017, no propuso proyecto de reforma previsional alguna durante sus quince años de gobierno. Es que también quiso evitar su costo político. Es más, amplios sectores del FA rechazaron las palabras de Astori.
Si no hay un cambio en la actitud de todos los partidos políticos, y cada uno renuncia al total de sus pretensiones, para lograr un texto de consenso, la reforma no sale. Y si la reforma de la previsión social no sale, los jubilados y pensionistas van a tener serios problemas. Y todo por el maldito “costo político”. ¡De no creer!