Martes 5 de julio, 2022
  • 8 am

A LA OPINIÓN PÚBLICA De Salto en Salud, Libertad Social (espacio Contratado)

LA INEFICAZ VACUNA DE PFIZER-BIONTECH

La empresa BionTech acaba de admitir a la comisión de Bolsa de los EEUU que no
puede demostrar la eficacia, ni la seguridad de su vacuna (Pfizer), al tiempo que reconoció su preocupación por los efectos adversos que la misma está provocando en las personas de todo el mundo. Pese a esta confesión en nuestro país continúan inyectándonos esta vacuna, sin que nadie tenga la delicadeza de explicarnos por qué lo hacen, ni cuál es la situación sanitaria de quienes nos vacunamos.
TRATADO SOBRE PANDEMIAS: KNOCK OUT A LAS LIBERTADES – El Gobierno de nuestro país impulsa desde la Asamblea Mundial de la Salud, la concreción de un tratado internacional que otorgue a la Organización Mundial de la Salud poderes especiales, y por encima de nuestra Constitución, en caso de declararse otra pandemia, “o cualquier otra forma de amenaza” (léase Cambio climático, por ejemplo). El tratado no es otra cosa que una entrega de la soberanía de nuestro país a burócratas y tecnócratas que tendrán facultades que le permitirán NO respetar los derechos y las garantías de las personas.

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PFIZER: NI EFICACIA, NI SEGURIDAD

A los uruguayos nos dijeron que la vacuna de Pfizer tenía un 99% de efectividad, y con esa afirmación conquistaron nuestra confianza y gracias a nosotros llevaron adelante la mayor vacunación de la historia en nuestro país.
NOS MINTIERON
A punto de comenzar la etapa número cuatro de la inyección masiva, como parte de una campaña que pareciera no tener fin, la empresa reconoció a sus inversores que no podrán demostrar ni la eficacia ni la seguridad de su producto. En el mismo documento afirma que “pueden ocurrir efectos adversos significativos durante nuestros ensayos clínicos o incluso después de recibir la aprobación regulatoria”
FUIMOS INCAUTOS
Resulta que ésta (Pfizer) fue la marca que más se nos inoculó a los uruguayos, que en buena fe creímos que “poniendo el brazo” aportábamos a la rápida solución de un gravísimo problema de Salud Pública, y hoy vemos con asombro y preocupación que además de habernos inoculado una sustancia que para nada sirve, quedamos expuestos a “efectos adversos” que ni siquiera el fabricante conoce.
NOS DEBEN UNA EXPLICACION
Si tomamos en cuenta que en el mes de abril de este año la empresa Pfizer publicó documentos donde admite que sus vacunas generan una cifra cercana a 1300 efectos adversos diferentes, la situación ingresa en un terreno donde las autoridades políticas y sanitarias deben ensayar alguna explicación, sin embargo, el silencio es agresivo e irrespetuoso.


¿QUIEN SE HACE CARGO?
Lo cierto es que la confesión de la empresa cambia drásticamente la realidad y convierte a las personas vacunadas en víctimas de un escandaloso engaño, pero lo que es más grave; en potenciales portadores de dolorosos e injustos efectos secundarios con insospechadas derivaciones y conclusiones.
DEBEN DETENERSE
Ante esta situación, desde el colectivo SALTO EN SALUD, solicitamos a las autoridades correspondientes cesen de forma inmediata las inoculaciones con la vacuna Pfizer-BionTech en todo el país, aclaren seria y claramente cuál es la situación sanitaria de las personas que nos vacunamos con esa marca y detallen cada uno de los efectos adversos provocados por la inoculación de esa vacuna en Uruguay.
ANTE ESTO NOS PREGUNTAMOS:
¿Cómo se explica que se adjudique a la eficacia de las vacunas el fin de la pandemia, cuando el mismo fabricante admite que las vacunas no son eficaces?

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OMS: KNOCK OUT
A LAS LIBERTADES

A través de un órgano creado en el mes de diciembre, llamado órgano de egociación”, y con la excusa de “negociar un acuerdo mundial que contribuya a mantener a las generaciones futuras más seguras frente a los efectos de las pandemias”, la Asamblea Mundial de la salud elabora un Tratado que otorga a la Organización Mundial de la Salud, facultades por encima de la Constitución de los países, o lo que es lo mismo decir: Permitirá el avasallamiento de las soberanías de los países que suscriban a dicho tratado el nuestro incluido RUMBO AL 2024.
Si bien el mismo debería entrar en vigencia en el año 2024, ya han comenzado las negociaciones y nuestro país mantiene una activa, y lamentable, participación en las instancias donde se diseña, y da forma al golpe de knock out a las libertades individuales de los ciudadanos de más de 190 países.
TRISTE PAPEL PARA NUESTROS ELEGIDOS
Lo cierto es que en honor a la salud pública, una vez que se determine una pandemia – la OMS es el único órgano que puede decretarla – será ésta Organización la encargada de dictaminar y ordenar todo lo que deberá hacerse en nuestro país, reservando para nuestros funcionarios, elegidos soberana mente por el pueblo uruguayos, un tristísimo papel de mandaderos.
LOS BUROCRATAS DARAN LAS ORDENES
Los tecnócratas y burócratas de la OMS, en nombre de la Salud Pública de Uruguay, podrán ordenar vacunaciones obligatorias con sustancias no aprobadas -ni conocidas-, encierros obligatorios, definirán quienes podremos circular por nuestras calles -y a qué hora Nuestra policía acatará las ordenes que desde allá impartan.
Estos individuos podrán decretar, o no, una Emergencia Sanitaria en nuestro país, y definir cuáles serán los alcances de la misma, y siempre con facultades que le permitirán desconocer los derechos y garantías de las personas.
¿QUE PASARÁ CON NUESTRO CAMPO?
Y cuando el Cambio Climático sea el problema, serán ellos los que definan si nuestra ganadería debe continuar y de que manera, y ordenarán cuáles serán los cultivos más convenientes para nosotros, prohibiendo tajantemente las plantaciones y o la cría, que ellos consideren deben ser prohibidas. Como dato y advertencia de que pueden y quieren hacerlo, es válido consignar que en Australia, el primer ministro, Dan Andrews, aprobó una ley que prohíbe a los ciudadanos cultivar sus propios alimentos; El motivo es la “bioseguridad”. Los ciudadanos pueden y deben ser la referencia sobre la que
edificar las modalidades para preservar la Salud, y no las actualizaciones tecnológicas, las cuales deben servirnos para tal fin.