Martes 16 de agosto, 2022
  • 8 am

Secuelas postcovid: parosmia

Colegio Médico del Uruguay
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Dra. María Jesús Puche Consejera del CMU Regional Norte
El olfato es fundamental para disfrutar de los olores y los sabores y es importante para la seguridad de uno mismo; es lo que te ayuda a disfrutar de la comida y a percibir el peligro en caso por ejemplo del humo o el gas; está relacionado con nuestros recuerdos como el olor al perfume de la abuela.
Durante la pandemia de covid-19 se ha prestado cada vez más atención a la alteración del olfato como uno de los primeros síntomas asociados con la infección. Puede tratarse de una reducción, un cambio o la pérdida completa del sentido del olfato. Para la mayoría de las personas se trata de algo temporal, pero para algunos dura semanas o incluso meses. Cuando una persona ha perdido el sentido del olfato durante mucho tiempo (más de cuatro semanas después de tener covid-19), no se sabe si hay algún tratamiento que pueda ayudarle a recuperarlo.
Alrededor del 65% de las personas con covid pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, o sea que los olores normales ahora huelen de forma desagradable y/o repugnantes, es lo que llamamos PAROSMIA u otra afección, Fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.
No se sabe exactamente por qué la enfermedad de covid-19 provoca parosmia. Se cree que la mayoría de las personas que experimentan este síntoma también experimentaron una pérdida del gusto y del olfato mientras estaban enfermas.
Éste es uno de los muchos síntomas a largo plazo que los médicos e investigadores están estudiando. Lo único que sabemos es que la mayoría de los pacientes recuperan sus sentidos normales del gusto y el olfato, pero no está claro si muchos de ellos volverán a la normalidad y en qué medida.
La causa de la parosmia se desconoce pero existe una hipótesis predominante y es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.
Cuando estos vuelven a crecer se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta.
Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro.
La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema.
Aunque no se conoce ningún tratamiento para la parosmia inducida por covid, algunos creen que la llamada terapia olfativa puede ayudar, se realiza un “entrenamiento del olfato”. Este proceso consiste en oler cada día olores fuertes como cítricos, perfume, amoníaco o eucalipto para volver a entrenar al cerebro a “recordar” cómo oler. Se necesitan más estudios para saber si esta terapia realmente funciona.
A diferencia de otros síntomas del covid largo, como la fatiga, el dolor muscular o la pérdida de memoria, las alteraciones sensoriales son las que más tardan en recuperarse.