Martes 5 de julio, 2022
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La columna infiltrada

SILENCIO DE ESTADO. Parte 2

La semana pasada contábamos una parte de la historia del secuestro del chileno Eugenio Berríos, y ahí se manejaban nombres extraídos del libro de Sergio Israel, “Silencio de Estado”. Como complemento del relato contamos quién era cada uno de los mencionados, cronológicamente, en esa crónica.

Eugenio Berríos (1947 – 1993). Bioquímico chileno, ex agente de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional de Chile), involucrado en asesinatos políticos, fabricación de armas químicas, como el gas Sarín, y bacteriológicas y narcotráfico.

Hugo Cabrera. Capitán de fragata retirado que llevó a Berríos a la Comisaría de Parque del Plata.

Elbio Hernández. Inspector de policía retirado, a cargo de la comisaría de Parque del Plata en noviembre de 1992.

Augusto Pinochet (1915 – 2010). Dictador de Chile entre 1973 y 1990. Era comandante en jefe del Ejército cuando la crisis de Berríos. Dio la orden de sacarlo del país.

Eduardo Radaelli. Teniente coronel de artillería uruguayo. Con el grado de capitán actuó en la operación Berríos y otras, entre 1991 y 1993. Fue procesado en Chile por asociación ilícita y secuestro.

Ramón Rivas. Coronel de artillería retirado, jefe de policía de Canelones cuando Berríos se escapó de la Comisaría de Parque del Plata. Fue procesado en ausencia en Chile, pero no extraditado.

Arturo Silva Valdéz. Mayor retirado del Ejército de Chile. Como agente de la DINE (Dirección de Inteligencia del Ejército) fue encargado de sacar a Berríos de Chile. Fue procesado en su país por secuestro con resultado de muerte.

Jaime Torres. Mayor retirado del Ejército de Chile. Fue procesado en su país por asociación ilícita y secuestro con resultado de muerte.

Gilberto Vázquez. Coronel retirado de caballería uruguayo, jefe de inteligencia del Ejército cuando el caso Berríos.

Entrevista al ex Presidente Dr. Luis Alberto Lacalle

El 18 de abril de 2008, el ex Presidente Dr. Luis Lacalle respondió para el libro Silencio de Estado, un cuestionario vía correo electrónico. Lacalle no aceptó una entrevista directa, en la cual hubiera sido posible formular nuevas preguntas.

-En junio de 1993 usted suspendió la parte privada de la visita a Gran Bretaña y regresó a Montevideo luego de hacer algunos contactos políticos en Uruguay. Durante estos años se ha insistido en que Ud. Salió de Londres con ímpetu de adoptar medidas, pero ello no le fue posible. Incluso se habla de un golpe de estado técnico por parte de los generales. ¿Qué panorama encontró al llegar a Montevideo y qué pudo hacer?

-Rechazo enfáticamente toda versión de menoscabo de mi autoridad como Presidente en esta o en cualquier otra oportunidad. A mi regreso convoqué al Ministro de Defensa y todos los generales que se encontraban en el país para darles mi punto de vista y las órdenes pertinentes. Luego se encargó el Ministro Brito de realizar las correspondientes investigaciones.

¿Cómo quedó en esos días la relación con Chile?

-En ningún momento hubo contactos diplomáticos referidos a ese tema, que siempre consideré y traté como una relación entre ejércitos que no comprometió a ningún Gobierno y que siempre califiqué como indebida.

¿Qué comentarios le merece la expresión usada por su canciller, Sergio Abreu, en entrevista con el embajador chileno Raimundo Barros: “una vez más tuvimos que doblar el pescuezo”?

-No me consta que así se haya expresado mi entonces ministro de relaciones exteriores, y si así lo hizo, corre por su cuenta lo afirmado.

-¿Durante la crisis recibió apoyo del Frente Amplio y el Partido Colorado? ¿Qué actitud adoptó Julio María Sanguinetti?

No recuerdo que ninguna personalidad política de otro partido se haya puesto en contacto conmigo.

-¿Cómo ve el caso Berríos con la perspectiva de los años?

-Como una relación entre integrantes de los servicios de inteligencia actuando fueras de sus funciones específicas y guiados por relaciones y compromisos personales.

-¿Qué pensó cuando supo que Ud. y el país habían sido engañados y que Berríos estaba enterrado en El Pinar?

-No creo que se me haya engañado.

-¿Qué opina de la actitud que adoptó el general Mario Aguerrondo?

-No tengo comentarios que formular.

-Se ha insistido en que se entrevistó en Punta del Este de forma reservada con el entonces comandante en jefe del Ejército de Chile, Augusto Pinochet, pero Ud. lo niega. ¿Recibió a Pinochet en Uruguay?

-No. Solamente lo vi en forma personal al general Pinochet en dos oportunidades. La primera el día que entregó el mando al Presidente Aylwin y la segunda en similar ceremonia cinco años más tarde, ambas obviamente en Santiago de Chile. Cuando el general Pinochet, comandante en jefe del Ejército chileno, visitó el Uruguay fue recibido, como corresponde, por su par, el comandante de nuestro Ejército.

-En su opinión, ¿qué motivos tenía Pinochet para venir a Uruguay en febrero de 1993? ¿Recibió informe al respecto?

-No tengo la más mínima idea y considero normal éstas visita, como la de otros jefes castrenses provenientes de otros países, las que considero normales en la relación interinstitucional.

-Sabía entonces que el caso Berríos podría estar relacionado con la muerte del ex presidente de Chile Eduardo Frei?

-He oído rumores al respecto.


Datos extraídos del libro “Silencio de Estado”, Eugenio Berríos y el poder político uruguayo, de Sergio Israel y ediciones Santillana S.A.