Viernes 19 de agosto, 2022
  • 8 am

ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS

A.A es una comunidad de personas que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.
El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida.
Para ser miembro de A.A. no se pagan derechos de admisión ni cuotas, nos mantenemos con nuestras propias contribuciones.
A.A no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa.
Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros a alcanzar el estado de sobriedad.
El Plan de 24 horas.
En nuestros días de bebedores se nos presentaban épocas tan malas que jurábamos “nunca más”. Hacíamos promesas por semanas, meses o años incluso, ensayábamos la abstinencia y contención completa y al cabo de un tiempo volvíamos a beber.-Éramos absolutamente sinceros cuando expresábamos y hacíamos esto ya que en nuestro corazón deseábamos no sentirnos borrachos, pero a pesar de las buenas intenciones “ algo” nos superaba y hacia que rompiéramos nuestras promesas, juramentos y votos, volvíamos a beber y nuevamente nos encontrábamos en el ojo de la tormenta .-Algunos de quienes hicimos estas promesas, manteníamos una reserva privada: Nos decíamos que era solamente para los “tragos fuertes” y no a la cerveza o vino.
En esa forma llegamos dolorosamente a aprender que solamente requerían de más dosis y estábamos igual o más borrachos que con las fuertes, ya que tanto daño nos creaba una como otra.
Otros cumplían su promesa por el tiempo comprometido y luego esa sequia cedía a una gran inundación de bebida encontrándose nuevamente en dificultades con la carga adicional de una nueva sensación de culpa y remordimiento.
¿Cuál era entonces la esencia de ese desenfreno? Debíamos aceptar que era el alcohol, no importando la clase, tipo o calidad del mismo.
Con tales perdidas batallas en nuestro pasado, los AA tratamos de evitar las expresiones “completamente abstemios” y “hacer juramentos” ya que los mismos nos recuerdan nuestros fracasos. Aunque comprendemos muy bien que el alcoholismo es una condición permanente e irreversible nuestra experiencia nos ha enseñado a no hacer promesa a largo término respecto a permanecer abstemios. Sabemos que es más realista y exitoso el decir simplemente:” Solo por hoy no voy a beber”. Por 24 horas decidimos no beber, no importa cuál sea la tentación o provocación, tenemos la determinación de llegar a cualquier extremo que sea necesario para evitar el beber hoy.
Nuestros familiares y amigos se sienten muy recelosos al escucharnos las promesas de que “En esta ocasión realmente voy a cumplir” porque saben que tarde o temprano vamos a llegar nuevamente borrachos a casa. Por esa razón no les prometemos dejar la bebida.
Cada uno de nosotros se hace la promesa a sí mismo. Son nuestra salud y nuestra vida las que se encuentran en peligro. Somos nosotros, no ellos quienes tenemos la obligación de dar los pasos necesarios para recuperarnos.
Si el deseo es realmente fuerte, muchos de nosotros dividimos las 24 horas en partes más pequeñas. Decidimos no beber durante, digamos, una hora. Podemos soportar la tensión temporal de no beber durante solo una hora; entonces cuando esa hora pasa nos prometemos resistir otra hora más, y así sucesivamente.
Muchos de nosotros empezamos nuestra recuperación de esa forma. De hecho, cada recuperación del alcoholismo ha comenzado con una hora deabstención.
Una versión de este sistema es posponer simplemente la (próxima) bebida y como forma de suplir esa tensión consumir dulces o bebidas sin alcohol con azucares o frutas que reducen la ansiedad y de esta forma la próxima copa se difiere en el tiempo.