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Domingo 23 de Agosto, 2026 86 vistas

Asociación de Ciegos sigue buscando una salida al desalojo de su sede y reclama se contemple accesibilidad urbana en obras

Por José Luis Toriani 
La accesibilidad urbana vuelve a estar sobre la mesa en Salto a partir de la idea de avanzar en la construcción de veredas podotáctiles, una herramienta que puede significar un importante aporte para las personas ciegas o con baja visión. Estas superficies incorporan texturas y relieves especialmente diseñados para orientar y alertar a quienes las utilizan, permitiendo desplazarse por distintos espacios de la ciudad con mayor seguridad, autonomía e independencia. Las señales pueden ser identificadas mediante el bastón blanco o incluso a través de la planta de los pies.
VEREDAS EN MALAS CONDICIONES 
En distintos puntos de Salto es frecuente encontrar baldosas rotas, desniveles, pozos, raíces de árboles que sobresalen y sectores que directamente dificultan el tránsito peatonal. Para una persona con discapacidad visual, estas situaciones no representan solamente una incomodidad, sino que pueden transformarse en verdaderos obstáculos y riesgos al momento de desplazarse. Por eso, si se pretende avanzar hacia una ciudad realmente accesible, quizás sea necesario comenzar por lo básico: contar con veredas transitables, seguras y en buenas condiciones. 
ACCESIBILIDAD
Pero la accesibilidad también puede pensarse desde una perspectiva mucho más concreta y humana. Si realmente existe la intención de brindar una respuesta a la población ciega y de baja visión de Salto, una de las prioridades debería ser encontrar una solución para la situación que atraviesa la Asociación de Ciegos de Salto (ACISA), institución que desde hace tiempo enfrenta un pedido de desalojo y hace un buen tiempo que busca conseguir un nuevo local donde poder continuar desarrollando sus actividades. ACISA cumple un papel fundamental para las personas ciegas y de baja visión del departamento, brindando capacitación y herramientas que les permiten desenvolverse con mayor autonomía. 
FALTA DE ESPACIOS
Sin embargo, la falta de un espacio físico adecuado ya está teniendo consecuencias directas sobre los servicios que la institución puede ofrecer a la comunidad. Actualmente se mantienen algunas actividades consideradas esenciales, entre ellas los cursos de manejo de celular, informática adaptada y Braille. En cambio, otros talleres permanecen suspendidos debido a la falta de un lugar apropiado. "Las cosas de cocina están todas guardadas en cajas. En realidad, casi todo está guardado esperando una solución", explicó Esther Reynoso, directora de ACISA, al referirse a la situación que atraviesa la institución.  La realidad es que detrás de la discusión sobre accesibilidad existe también una necesidad inmediata: que las personas que trabajan y participan de ACISA puedan contar con un espacio digno para desarrollar sus actividades. Las veredas podotáctiles pueden ser una buena idea y un avance necesario, pero una política de accesibilidad debería comenzar también por garantizar veredas en condiciones, eliminar obstáculos y atender situaciones concretas como la que atraviesa ACISA.