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Jueves 02 de Abril, 2026 203 vistas

Comprender el autismo para construir una sociedad más empática e inclusiva

Por Melisa Ferradini. 
Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha que invita a reflexionar, informarse y avanzar como sociedad hacia una mirada más inclusiva. El trastorno del espectro autista (TEA) no es una realidad única ni homogénea, sino un espectro con múltiples formas de manifestación, lo que implica reconocer la diversidad de cada persona. 
En este marco, CAMBIO dialogó con la Licenciada en Psicopedagogía Agustina Signorelli Altamiranda, Directora académica del Centro Educativo Especializado en Autismo (CEDAUTI), quien compartió su mirada y experiencia en el abordaje de esta temática. 
GENERAR CONCIENCIA Y COMPROMISO
“Generar conciencia cada 2 de abril implica mucho más que visibilizar el TEA, supone asumir un compromiso real como sociedad, genuino, esto de informarnos, cuestionar ciertos prejuicios que se tienen y desarrollar una mirada mucho más empática hacia las personas con este diagnóstico y sus familias”. 
Cada situación es diferente porque son personas diferentes, como todos”, relató, y agregó que ser conscientes implica “dejar de mirar para el costado y empezar a involucrarnos más activamente «. No todos los autismos son iguales. Hay diferentes maneras de manifestarse, por eso permite entender que no se trata solo de un diagnóstico, sino de personas con características, necesidades y potencialidades diversas, como cualquier integrante de la sociedad”. Remarcó que esta fecha “cumple un rol clave para derribar ciertos mitos que durante años se han repetido y se siguen repitiendo, instalados como únicas verdades, y poner el foco en estrategias de intervención y acompañamiento que sean respetuosas y realmente eficaces”. 
CEDAUTI: UN ESPACIO DE REFERENCIA
CEDAUTI comienza a gestarse en 1990, pero se consolida como institución educativa en 1991 a partir del impulso de un grupo de padres, explicó. Desde entonces, ha sido “un referente local en lo que respecta al trabajo con personas con TEA, siempre buscando nuevas estrategias, formar al personal, atender a las necesidades y ser autocríticos”. 
El centro busca “dar un lugar y un espacio real, donde se atiende a cada situación, no se pone en la misma bolsa a cada persona. Cada alumno es diferente, como en cualquier institución educativa”, promoviendo una mirada inclusiva. El abordaje busca ser integral y centrado en cada alumno, contemplando no solo al alumno, sino también al entorno familiar, detalla, destacando que el trabajo en conjunto con las familias es clave para maximizar los aprendizajes verdaderamente significativos. 
Las clases no solo se reducen al horario en el centro, sino que también se busca transferir a otros contextos, como el familiar”. El equipo docente permite desarrollar propuestas personalizadas, ajustadas a los intereses y fortalezas de cada alumno, organizadas en talleres como huerta, cocina, arte, actividades de la vida diaria y apoyo pedagógico. Dentro de cada espacio, el docente adapta los apoyos y las estrategias para cada alumno. Se puede estar trabajando un mismo tema, pero cada uno lo hace según sus intereses y necesidades. Este enfoque favorece “el desarrollo de habilidades, la autonomía, la comunicación, la inclusión social y una mayor calidad de vida”.
DERRIBAR MITOS
Uno de los mayores desafíos es encontrarse con espacios donde no hay formación o recursos humanos y se trabaja desde los mitos, enfatizó. Entre ellos, mencionó: “Que las personas con autismo están en su mundo. No, están en nuestro mismo mundo, simplemente perciben y actúan de una manera diferente”. 
También cuestionó la despersonalización: Antes de ser Martín, Florencia o Sofía, parece que primero tienen autismo, y eso ya genera una barrera en la inclusión. La detección temprana es esencial, porque cuanto antes se detectan signos de alerta, mayores son las posibilidades de acompañar el desarrollo y favorecer el bienestar”. 
Las intervenciones tempranas “tienen un impacto positivo en el desarrollo cognitivo, emocional y en los aprendizajes futuros”. Además, agregó que “no es solo tarea de los profesionales”, sino que involucra a familias, docentes y a la comunidad: “Todos podemos observar, acompañar y consultar”. 
SEÑALES DE ALERTA
El perfil cognitivo es heterogéneo, con áreas más y menos desarrolladas, y una forma diferente de procesar la información. Entre las características más frecuentes, mencionó intereses restringidos, resistencia a cambios, movimientos repetitivos y particularidades sensoriales, como hipersensibilidad o hiposensibilidad. 
También pueden presentarse dificultades en la comunicación e interacción social, en el contacto visual, en la interpretación de emociones y en la participación en conversaciones. Siempre hay que tener en cuenta el perfil de fortalezas y debilidades de cada persona y su zona de desarrollo próximo. El trabajo apunta a “generar rutinas, brindar apoyos e ir favoreciendo la autonomía en las actividades de la vida diaria. 
En el plano educativo, destacó la importancia de “crear un clima de conocimiento, respeto y valoración de todas las diversidades”, donde cada propuesta contemple las necesidades individuales. La Licenciada también se refirió a ideas erróneas aún presentes en la sociedad: Uno de los principales es que todas las personas autistas son genios. Esto no es así, la mayor parte presenta dificultades significativas. Otro es que “están encerrados en una burbuja”, cuando en realidad “necesitan reducir estímulos sensoriales y autorregularse”. 
También desmintió que no tengan emociones: “Sienten muchísimas emociones, pero las perciben y manejan de manera diferente”. Y reiteró: “No todas las personas con autismo se ven o parecen iguales. Justamente es un espectro”. 
DESAFÍOS DE LA SOCIEDAD
Desde su experiencia, valoró avances: “La mirada social evolucionó de manera positiva, hay mayor empatía, más interés por comprender y más acceso a la información”. Sin embargo, advirtió que “siguen existiendo desafíos importantes” y que es necesario traducir esa conciencia en “acciones concretas, accesibilidad real y oportunidades efectivas”. En Salto, destacó que “hay profesionales comprometidos que trabajan de manera interdisciplinaria”, aunque señaló la necesidad de “ampliar servicios, fortalecer la formación y generar más oportunidades de inclusión”. 
Para finalizar, nos deja un mensaje claro: “La inclusión siempre empieza en lo cotidiano, en cómo miramos, cómo entendemos y cómo elegimos acompañar”. “Mi invitación en este 2 de abril es construir una comunidad más empática y comprometida, no ser indiferente, poder mirar al otro, reconocer sus necesidades y también sus potencialidades”. Y finalizó: “La inclusión no puede depender solo de los espacios especializados, sino de cada uno de nosotros, en los pequeños gestos diarios que son los que hacen la diferencia”.